Mayo, “Luna de flores”

Comenzamos mayo, y como no podía ser de otra manera, con lluvia casi todos los días, “Mayo hasta que se rompa el sayo”, como reza la certera sentencia popular. Claro que escampó la noche del primer día del mes y el cielo se ofreció estrellado con Luna Llena resplandeciente matizada de tenues colores, “Luna de flores” como se le conoce ancestralmente, por la simultaneidad de cielo estrellado arriba y campos en flor abajo, –como es arriba es abajo-, y la luna armonizando los dos espacios.

“Luna de Flores” así conocida por pueblos originarios de Norte América quienes designaban, cada luna llena, relacionado con algún fenómeno o comportamiento especial de la naturaleza afín con sus actividades de supervivencia y de ritual fundamentalmente: agrícolas, de caza, de pesque, de recolección o ceremoniales: Luna del lobo, Luna de nieve, Luna de cosecha, Luna rosa, Luna del ciervo, Luna del esturión, Luna del cazador, en fin. Cómo mayo se caracteriza por el verdor exuberante y multicolor de flores y frutos de sus campos, a su luna llena le designaron “Luna de flores” que simboliza fertilidad, abundancia y renovación de la tierra directamente en coherencia con los ciclos naturales. El calendario lunar, así ideado, responde a una manera de entender y registrar el paso del tiempo en función de los ciclos naturales, es una forma de graficar la relación: hombre – cosmos y ciclos agrarios, como en la Cosmovisión Andina y culturas agrarias del Mundo. En este marco conceptual, “Luna de Flores”, simboliza fecundidad, crecimiento, expansión y plenitud que va más allá del florecimiento y renovación de la naturaleza únicamente, encierra el concepto de crecimiento interior individual y un despertar a la vida comunitaria; que la naturaleza al reinventarse en cada estación aviva procesos de renovación interior y, “Luna de flores”, pasa a ser una metáfora de crecimiento personal.

¿Cómo observar una “Luna de flores” ?, en mayo mirando el cielo en luna llena, de preferencia desde lugares alejados de toda iluminación artificial, en noches de cielo limpio y espacios abiertos, lo más alejados posible de los centros urbanos, puesto que la oscuridad y el silencio permitan una mejor experiencia sensorial. Su belleza, más allá del tamaño, luminosidad y matices, está también en la capacidad de impresionar los sentidos y la sensibilidad. (O)

Dr. Tito Astudillo

Dr. Tito Astudillo

Médico, docente y periodista. Fue miembro titular, vocal de Directorio y Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, Núcleo del Azuay. Exdocente de primaria, secundaria y educación superior.