Con 19 años, Matías Klimowicz atraviesa uno de los momentos más importantes de su joven carrera. El delantero argentino-ecuatoriano se ha convertido en uno de los goleadores de Deportivo Cuenca y el pasado sábado 9 de mayo marcó el tanto de la victoria 1-0 frente a Guayaquil City, en condición de visitante.
Hijo del histórico Javier Klimowicz, campeón con el cuadro colorado, Matías intenta abrirse su propio camino en el fútbol ecuatoriano. En conversación con Diario El Mercurio, habló de su presente, la presión de su apellido, la relación con sus compañeros y sus sueños con la camiseta roja. No tiene apodos, su familia o amigos más cercanos lo llaman ‘Mati’ o ‘Klimo’.
¿Cómo han sido estos días después del triunfo y tu gol en Guayaquil?
Han sido semanas muy movidas, muy locas, pero muy contento. Estoy disfrutando mucho de la ciudad, del equipo y de todo lo que estoy viviendo acá. La verdad, no me imaginaba tanto cuando vine, así que estoy feliz.
Tu apellido pesa mucho en Cuenca. ¿Cómo llevas eso siendo hijo de Javier Klimowicz?
Sí, obvio que tiene un peso importante. Mi viejo hizo un paso muy grande acá y salió campeón, así que sabía la responsabilidad que significaba llegar con este apellido. Pero desde el primer día dije que quería hacer mi propio camino y lo voy construyendo día a día.
¿Te imaginabas esta actualidad con goles importantes?
La verdad no. Yo vine a jugar, a intentar hacer mi carrera futbolística y por suerte se están dando los goles. Llevo cuatro, si no me equivoco, y esperamos que sean más.
Todavía alternas entre titularidades y suplencias. ¿Qué sientes que te falta?
Eso lo determina el técnico. Yo sigo trabajando día a día y cada vez que me toca entrar, sea dos minutos o quince, intento hacer lo mejor para mí y para el equipo. Estoy tranquilo y esperando la oportunidad.
¿Cómo es compartir el ataque con jugadores como Germán Rivero, Nicolás Leguizamón o Jorge Ordóñez?
Muy bien. Tenemos una competencia muy linda. Por suerte me tocaron grandes compañeros y personas. Aprendo mucho de ellos porque tienen más experiencia y eso me ayuda a mejorar todos los días.
¿Sueñas con marcar en la Sudamericana?
Sería hermoso. Ojalá pueda darse porque sería algo muy lindo para mí y para el club. Vamos a trabajar para eso.
Siempre celebras tus goles besando la muñeca. ¿Qué significa?
(Sonríe) Es por mi novia. Tengo esa cábala desde séptima división. Ella me regaló una pulsera y por eso me vendo la muñeca. Siempre festejo así y lo voy a seguir haciendo.
¿Qué representa tener a tu papá y a tu hermano cerca en Ecuador?
Es muy lindo. Es la primera vez que coincidimos todos acá. Siempre hablamos mucho y mi viejo nos aconseja bastante porque conoce muy bien el fútbol ecuatoriano.
¿Qué consejo te dio Javier antes de venir a Cuenca?
Me dijo que la liga ecuatoriana era muy dura y competitiva. Cuando llegué me di cuenta que tenía razón. Acá cualquiera le puede ganar a cualquiera y eso te obliga a mejorar todo el tiempo.
Eres uno de los más jóvenes del plantel. ¿Cómo te recibieron?
Muy bien. La calidad humana del grupo es increíble. Nunca me hicieron diferencia por ser el más chico y eso me ayudó muchísimo.
¿Con quién tienes más cercanía dentro del camerino?
Con los argentinos me llevo muy bien, pero en realidad con todos. Tal vez con Mateo Macari comparto más.
¿Qué sueñas con este Deportivo Cuenca?
Intentar dejar a Cuenca en lo más alto. Queremos pelear la LigaPro, la Copa Ecuador y clasificar en Sudamericana. Sería algo histórico para el club y para la gente.
Un cuencano fanático de los patacones
Aunque naciste en Cuenca, gran parte de tu vida la hiciste en Argentina. ¿Cómo fue eso?
Nací acá y después mi papá pasó a Emelec. Vivimos unos años más en Ecuador y luego nos fuimos a Argentina. Ahora es la primera vez que realmente vivo en Cuenca.
¿Cómo te trata la ciudad fuera del fútbol?
Muy bien. Hay muchos lugares lindos y la gastronomía me encanta.
¿Qué comida ecuatoriana te gusta más?
Los patacones. Soy muy fanático de eso. En Argentina era difícil conseguir verde, pero cuando podía compraba para hacer.
¿Cuál de tus cuatro goles es el que más te gustó?
El gol contra Técnico Universitario fue el que más disfruté. Por la jugada, por cómo salió todo y porque son esos goles que uno siempre sueña hacer. Pero el último también fue especial porque sirvió para ganar
¿Alguna vez pensaste en ser arquero como tu papá?
Cuando era chico jugué unos torneos de arquero y hasta fui elegido el mejor del campeonato. Pero al año siguiente fui goleador. Siempre me gustó hacer goles.
¿Qué sientes cuando ves a tu padre recordado como ídolo del club?
Un orgullo enorme. Siempre veo videos de él campeón acá y la gente todavía lo reconoce muchísimo. Eso también me motiva a intentar lograr algo importante.
¿Qué mensaje le dejas a la hinchada?
Agradecerles porque siempre me hacen sentir su apoyo. Y pedirles paciencia, porque venimos jugando muchísimos partidos y los viajes desgastan mucho. Pero nunca vamos a dejar de intentar poner a Cuenca en lo más alto. (D)








