Exmandatario enfrenta la Justicia

La audiencia de juzgamiento en el caso Sinohydro comenzó este lunes con la presencia de uno de los principales acusados: el expresidente de la República, Lenín Moreno, a la vez exvicepresidente cuando ocurrieron los hechos, posteriormente investigados por  Fiscalía.

Moreno decidió dar la cara y volvió al país tras una prolongada estadía en Paraguay.

Esta procesado junto a su esposa, hijas, hermano y cuñada; a más de Conto Patiño, el lobista de Sinohydro en el Ecuador.

Esa empresa china, durante el gobierno de Rafael Correa, fue contratada para construir la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair cuyo financiamiento provino del EximBank.

Según la teoría fiscal, el exmandatario habría “viabilizado”, “destrabado” el financiamiento para que se contrate a Sinohydro a través de su relación con Patiño. A cambio, habría recibido sobornos. 

Fiscalía sostiene que aquella empresa entregó coimas por $76 millones. Las pruebas entregadas y sustentadas fueron convalidadas por un juez.

Moreno, quien fue llamado a juicio hace seis meses y estaba con medidas cautelares, ha negado la acusación, calificándola de persecución política.

También aclara que en calidad vicepresidente no tuvo ninguna relación con el sector energético; peor que tuvo poder de decisión en el contrato; y que los dineros presuntamente ilícitos llegados a sus familiares provinieron de relaciones laborales lícitas. 

Bien ha hecho Moreno con enfrentar el juicio penal, como en su tiempo lo hizo el expresidente Lucio Gutiérrez, no así otros que, tras haber sido enjuiciados, optaron por defenderse desde fuera; o que ya sentenciados a la cárcel están prófugos.

La Justicia, se supone, hará lo que en Derecho corresponde. Hasta tanto, los 21 implicados son inocentes, no por ello libres del morbo político y digital. 

Moreno, tras ganar la presidencia, políticamente rompió con quienes le catapultaron al poder y los acusó de corruptos.

REM

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REDACCION EL MERCURIO