El terremoto de 2016

Cuando en 2016 se produjo el espantoso terremoto que afectó especialmente Manabí y Esmeraldas, el gobierno de ese entonces, encabezado por el terrible Correa decidió obtener recursos para la reconstrucción de los daños ocurridos mediante la imposición de tributos a los habitantes del país y mediante otros recursos que consiguieron enormes cantidades de dinero. Algunas personas entre ellas importantes industriales y economistas propusieron que el dinero fuer a un fideicomiso manejado por un comité no gubernamental… El presidente Correa puso el grito en el cielo y armó tremendo alboroto hasta conseguir que fuera manejado por una especie de comité encabezado por Jorge Glass e integrado por miembros de su gobierno.

Era fácil suponer lo que se proponía, pero muy difícil de creer. Ha pasado el tiempo, diez años desde entonces y la realidad es inconcebible. Las obras que debían ser ejecutadas no lo fueron, los precios para aquellas fueron inconcebiblemente altos. Las personas que perdieron sus viviendas han seguido sin tenerlas, el índice de pobreza aumentó.

Manta, ubicada al sur del epicentro, fue la zona poblada más impactada por el terremoto, con 6.400 edificaciones dañadas o destruidas totalmente. Unas 26.000 personas resultaron afectadas. Las auditorías efectuadas demostraron altísimos niveles de corrupción y mal uso de los recursos económicos. Glass ha sido insistentemente señalado como autor de las más graves incorrecciones tal como los ecuatorianos temíamos.  Hay personas que nunca consiguieron una ayuda, hay quienes siguen viviendo en carpas, no en casas. Hechos gravísimos de la tragedia permanecen a la vista y paciencia de autoridades y víctimas. El correísmo guarda un silencio monstruoso pues por allí están las responsabilidades más graves del fracaso de la reconstrucción y de la pobreza en que viven centenares de familias mientras el dinero recolectado del generoso pueblo voló a los bolsillos de los de siempre. (O)

Dr. Marco Carrión

Dr. Marco Carrión

Médico desde 1968. Profesional en SOLCA y en el IESS, donde fue Director de la Regional 3. Fue Director del Hospital José Carrasco Arteaga y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cuenca.