Debo dejar claro que no me interesa hacer aquí hacer una definición técnica, de la anhedonia, sino reflexionarla como imagen de la sociedad actual, sin embargo, para hacer esto, primero debo explicar que la anhedonia es un término usado en medicina y psicología para expresar un estado de incapacidad para sentir interés o placer en actividades que normalmente resultan placenteras. Se trata del síntoma de un trastorno mayor originado por algunas razones, como el estar expuesto a situaciones de estrés prolongado. También se explica como causa y consecuencia de adicciones. La anhedonia es una sensación de vacío, de frivolidad, y quizá de cansancio. La sobreexposición a estímulos simbólicos de la sociedad semio-capitalista, sumado a ello la impotencia generalizada en la que el neoliberalismo sostiene las formas elementales del intercambio para el mantenimiento de la vida, la hiperproductividad y la explotación del trabajo, descartando el valor de aquello que no tiene valor de cambio, la inmediatez, la continua competencia, etc., ha terminado produciendo sujetos incapaces de sentir. Esto, sin embargo, no es un avance, porque lejos de volvernos eficientes como una máquina y proclives al puro rendimiento, la insensibilidad nos vuelve torpes, nos hace ser “cosas bárbaras”, es decir lo opuesto a humanos civilizados. Nuestra experiencia humana se ve empobrecida. Sin la capacidad de sentir, dejamos de tener esperanza, que es la piedra fundamental de la dignidad, de la libertad y de la justicia, o sea, se borran todos los supuestos logros de la razón. (O)




