¿Qué es la codicia?

Con “Haz lo que tú quieras, será toda la ley” y “El amor es la ley, amor bajo voluntad” el famoso ocultista Aleister Crowley en 1904 popularizó los principios de un sistema filosófico y religioso que exploró, aunque de manera críptica, el concepto de voluntad. Por supuesto, Crowley siempre se refirió al hacer la auténtica voluntad y no confundirla con la mezquindad de sórdidos intereses, pues la voluntad auténtica sería una voluntad que entra en armonía con el profundo funcionamiento de la vida, sostenida básicamente en una fuerza formidable, el amor. Para hacer lo que uno quiere, debería uno saber qué es eso que quiere, y quererlo (perdonen la redundancia) con todas sus consecuencias e implicaciones. Luego es imperativo responder a la pregunta ¿es eso realmente lo que quiero? Y todo esto bajo el supuesto de que acaso alguien, todavía esté en condiciones de desear auténticamente, porque en el mundo actual, la mayoría de cosas que deseamos, en realidad no las deseamos auténticamente, y si por algún milagro, las deseamos auténticamente, no las realizamos, o por miedo o por impotencia. Dejamos de tener el control sobre nuestra propia vida con la esperanza de vivir más y mejor, mientras dejamos de desear auténticamente como si eso fuera un síntoma irracional y destructivo. Pero, por otro lado, codiciamos con una vehemencia miope, insaciable y egoísta. Vale la pena recordar la historia del rey Midas que recibió el favor de convertir en oro todo lo que tocaba, hasta que convirtió a su propia hija en una estatua de oro y vio con un dolor indescriptible, el reverso de su deseo o de su maldición. (O)

Dr. Sebastián Endara Rosales

Dr. Sebastián Endara Rosales

Sebastián Endara Rosales, Quito, 1978. Doctor en Educación y Sociedad por la Universidad de Barcelona. Especialista en pensamiento crítico. Autor de varios libros y artículos científicos.