En Cuenca, la migración venezolana ya es parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, detrás de muchos de esos rostros hay historias que no siempre se ven. No son historias lejanas. Pueden estar en quien atiende un local, sirve un café o trabaja en un hospital.
Algunas de esas personas han sido perseguidas por razones políticas.
Es el caso de Adolfredo Peña Abukair, venezolano de 37 años que hoy reside en la ciudad. Su historia comenzó durante las protestas registradas en su país entre 2014 y 2016, cuando decidió participar en manifestaciones contra el gobierno. “No hice nada ilegal. Solo expresar mi desacuerdo”.
Diferencia: de preso político a perseguido político

Adolfredo Peña reconstruye su vida en Cuenca tras huir de la persecución política en Venezuela. Hoy trabaja y emprende mientras su familia permanece en riesgo. / Cortesía
Ese tipo de situaciones permite entender una diferencia clave: la de preso político y perseguido político. El primero es quien ha sido encarcelado por razones ideológicas. El segundo es quien, sin estar detenido, enfrenta amenazas, hostigamiento o riesgo de ser privado de libertad.
En ambos casos, el elemento central es el mismo: no hay un delito común comprobado. Tras ser identificado en protestas, Peña comenzó a recibir amenazas y fue citado de forma recurrente ante la Fiscalía. Según su testimonio, en cada presentación era sometido a agresiones físicas y presiones para delatar a otros manifestantes.
Durante ese proceso, vivió episodios de tortura y amenazas constantes contra él y su familia, lo que lo llevó a tomar la decisión de salir del país para proteger su vida. Su llegada a Ecuador estuvo marcada por la incertidumbre.
En Cuenca comenzó desde cero, desempeñando trabajos distintos a su formación profesional. “Lo más difícil fue adaptarme mentalmente a una nueva realidad”.
Hoy trabaja, impulsa un emprendimiento de ponche crema y participa en actividades comunitarias. El Estado ecuatoriano reconoció su condición de refugiado tras determinar que existía persecución por motivos políticos. Pero su historia no se ha cerrado.
Hoy, Adolfredo alza su voz con cautela, con miedo, pero también con decisión. Parte de su familia permanece en Venezuela, en un contexto de vigilancia y riesgo. “Hablar todavía da miedo”. Su historia se inserta en una realidad mayor.
Estadísticas actualizadas hasta el 19 de mayo
De acuerdo con la organización Foro Penal, hasta el 19 de mayo de 2026 se registran 429 presos políticos en Venezuela, entre ellos 187 militares, 41 mujeres y al menos un adolescente. La cifra muestra una reducción frente a diciembre de 2025, cuando el número se acercaba al millar. Tras las excarcelaciones posteriores al 3 de enero, decenas de personas fueron liberadas.
Esta semana, Jorge Rodríguez anunció que el gobierno venezolano prevé excarcelar a otros 300 detenidos “como un gesto”, asegurando que las liberaciones comenzarán en los próximos días. Entre los casos mencionados por familiares y organizaciones de derechos humanos destacan exfuncionarios policiales y militares detenidos desde hace más de dos décadas tras negarse a participar en acciones represivas o por hechos relacionados con la crisis política venezolana.
Sin embargo, organizaciones como Foro Penal advierten que, pese a las liberaciones recientes, continúan existiendo denuncias de desapariciones forzadas, falta de información sobre detenidos y muertes bajo custodia estatal. También se mantienen denuncias de muertes bajo custodia del Estado.
Historias como la de Carmen Teresa Navas evidencian esa dimensión humana. La mujer falleció este mismo día, luego de años buscando a su hijo detenido en Venezuela. Su caso se convirtió en símbolo de las madres que enfrentan la incertidumbre y el desgaste de una búsqueda prolongada. Murió poco después de lograr ubicarlo.

Ponche Crema Los Roques, elaborado en Cuenca por Rycken, un venezolano perseguido político que transformó la adversidad en una oportunidad para emprender y comenzar de nuevo. / Cortesía
Una realidad visible en vida de Cuenca
Estos casos reflejan que la persecución no afecta solo a quienes son detenidos, sino también a sus familias. En Cuenca, estas realidades están presentes. Aunque no siempre visibles, forman parte de la vida cotidiana de la ciudad. Quienes han llegado buscan reconstruirse en un entorno distinto, enfrentando retos económicos, sociales y emocionales. Para Peña, el presente está en Cuenca. “Es mi hogar”.
Pero su historia deja una pregunta abierta: cuántas de estas historias conviven a diario sin ser reconocidas. Porque el refugiado, el perseguido político, no siempre tiene un rostro visible. A veces es quien te sirve el café. A veces es a quien alguien le exige que se regrese a su país, sin saber que regresar puede significar cárcel, tortura o su desaparición. (I)
454 “detenidos políticos”, según Foro Penal
Foro Penal documenta detenciones por motivos políticos en Venezuela y sus reportes son referencia para organismos internacionales. Hasta mayo de 2026 se registran 454 personas privadas de libertad por razones políticas, pese a excarcelaciones recientes.
Además, se han denunciado casos en los que se desconoce el paradero de detenidos, lo que puede configurar desapariciones forzadas. También existen reportes de muertes bajo custodia estatal, lo que mantiene la preocupación sobre la situación de derechos humanos en ese país. (I)
Datos de interés:
- Venezuela registra 454 presos políticos hasta mayo de 2026, según el Foro Penal, pese a las liberaciones ocurridas en los primeros meses del año.
- En diciembre de 2025 la cifra sobrepasaba los miles, reflejando uno de los picos más altos de detenciones por razones políticas recientes.
- Organizaciones denuncian desapariciones y muertes bajo custodia estatal, lo que evidencia riesgos adicionales para personas detenidas.
Por: Karla Sánchez Arismendi
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Especial para El Mercurio












