Todo cuanto implique aliviar la asfixiante circulación vehicular por el “control sur” es bienvenido.
A través de ese “embudo” circulan alrededor de 25.000 vehículos por día, con picos de 2.000 por hora.
Aquellas son cifras reveladoras de un problema de tráfico agravado con el tiempo.
Si desde Cuenca se viaja rumbo al sur, o se viene a la ciudad en sentido contrario, en ese “embudo” el tránsito se torna insoportable, estresante, peligroso, peor durante los feriados.
La municipal Dirección de Gestión de Movilidad, tras ensayar un plan piloto y la evaluación de flujos aplicará “un esquema híbrido de carriles mixtos”.
Según los horarios establecidos se podrá circular por un carril de ingreso y dos de salida, o a la inversa.
El tramo en el cual se aplica ese plan va desde el redondel a Baños hasta el ingreso a Narancay, o un poco más.
No es una solución. Imposible que la sea.
Desde hacía varios años, durante los diversos gobiernos nacionales y locales se ilusionó a Cuenca con la construcción del acceso sur; es decir vías con varios carriles, previa indemnización de viviendas o terrenos ubicados en el nuevo trazado.
Nada se concretó. Cuando estuvo a punto de cristalizarse el proyecto sobrevinieron denuncias de avalúos mal realizados.
El problema, más claro su agravamiento, podría ocurrir cuando funcione la Terminal Terrestre Sur. Solo es cuestión de imaginar, de comparar para hacerse una idea.
A aquellos 25.000 vehículos se sumarán los que saldrán e ingresarán a la Terminal. Por más que “arreglen” las calles existentes, a la final todos confluirán en el “embudo”. ¿O no resultará así? ¿Convino hacer esa obra en aquel sector?
Algo más. A lo largo de la Panamericana Sur siguen proliferando gasolineras y otros grandes comercios y negocios, lo que traerá consigo más tráfico.
Todo esto, ¿no es falta de planificación? ¿Qué estipulan el famoso Plan de Ordenamiento y más cuerpos normativos?










