Eso es lo que algunas personas dicen y comentan sin fundamento, a propósito de la reciente encíclica del Papa León XIV, titulada” Magnifica humanitas”, sobre la Inteligencia Artificial. Equivocados como están, no advierten que, incluso en las medicinas que se venden en las farmacias, hay siempre una advertencia de peligro en caso de utilizarse mal o en exceso; y, al hacerlo, no es para prohibir indiscriminadamente el uso que los médicos recomiendan, sino prevenir consecuencias adversas. Y ese es, precisamente, el propósito de este importantísimo documento eclesial: advertir a tiempo que esta magnífica herramienta, de enorme utilidad para el bienestar de la humanidad en los diferentes campos del saber, si no se la usa con precaución o nos dejamos dominar por ella, terminará volviéndose en contra de nuestra integridad y dignidad como personas.
¿Qué teme la Iglesia de este singular adelanto? Voy a puntualizar brevemente algunos: 1- Que la persona sea reducida a dato despojándola de su valor intrínseco (tratar al ser humano como simple información procesable, rendimiento o consumo) 2- Que se crean nuevas formas de esclavitud y explotación (tratar al ser humano como información procesable, rendimiento o consumo) 3- Que se destruya la verdad pública y la confianza social mediante la manipulación digital y la proliferación instantánea de noticias falsas, cosas que hoy ya se ven por doquier. 4- Que se deshumanice el trabajo, convirtiendo a los trabajadores en piezas intercambiables según la lógica de eficiencia de las máquinas. 5) Que se sustituya la responsabilidad moral por la automatización; es decir, que se delegue decisiones que afectan a derechos fundamentales a sistemas automatizados sin supervisión humana. 6) Que se justifique moralmente la violencia con algoritmos; por ejemplo, el uso militar autónomo de la IA sin responsabilidad humana.
Por lo demás, la IA es excelente: ayuda al acceso al conocimiento y a la educación.; potencia el cuidado de la salud y el trabajo humano; favorece la trasparencia, responsabilidad y protección de derechos; es una oportunidad para la paz si se respeta la verdad; es una excelente manera de participar en el acto creador, etc. Prueba de ello es que el Vaticano lanzó “Magisterium AI”, entrenado solo con fuentes católicas oficiales, con el objetivo es hacer accesibles textos que antes solo estaban en bibliotecas especializadas.
Como se ve, el peligro no está en la IA en sí, sino en usarla para concentrar poder, manipular la verdad, descartar personas y negar la responsabilidad moral. (O)










