Se puede vivir la fiesta popular al paso y sentirla tan profundamente arraigada, sin embargo; cada vez más novedosa de elementos festivos alrededor de un guión ritual matriz y componentes simbólicos que, al final, ratifican el sinergismo cultural que da vida a tradiciones vernáculos y exóticas como señuelos de renovada identidad. Así entiendo las escaramuzas de San Juan Pamba que disfruto cada año, por estas fechas, en mi travesía de Huangarcucho a Jadán, en el ascenso al mirador de Chocarsí, con un marco de santuarios andinos de altura en el horizonte.
Las escaramuzas de San Juan Pamba, este fin de semana, a más de romper la monotonía de un intenso tráfico de buses, busetas, camionetas, hileras de volquetas con material pétreo, puesto atraviesa una zona de intensa actividad minera, de ciclistas en entrenamiento, peatones, ganado y mascotas ya que, recién se están habilitando las aceras en la vía que concluyó su asfaltado hace casi 10 años, la fiesta de San Juan ofrece un espectáculo multicolor de caminos, barrio, plaza y capilla engalanados de arcos, castillos y luces, incienso y sahumerios; patio de comida típica, música festiva, romeriantes locales y citadinos, comparsas y bandas; la guinda de la fiesta, los jinetes de la escaramuza que llegan por todos los caminos, con tonos de chirimía, bombos y acordeones que acompasan su entrada. Este fin de semana todos los caminos vecinales conducían al barrio en fiesta, genuina manifestación de participación, solidaridad y reciprocidad comunal, rezagos de celebraciones andinas solsticiales y católicas de San Juan que dan identidad a esta fiesta popular.
Al caer la noche la chamiza simbólica y la fiesta se vuelve esplendor de reciprocidad telúrica y estelar, la naturaleza como en reciprocidad ofrece un cielo despejado con inusual alineamiento planetaria: Luna, Venus, Júpiter y Mercurio; la Cruz del Sur, referente astral de la Cosmovisión Andina, brillando al sureste, en sus últimas noches en nuestro cielo nocturno, espectáculo que no es nuevo para una tradición amauta de buscar en el cielo concordancias con los ciclos climáticos en la tierra, porque, para los sabios andinos, también, “como es arriba, es abajo; como es abajo es arriba” de la tradición hermética. (O)





