A raíz del aluvión que apagó a todo un pueblo en la parroquia Guadalupe, provincia de Zamora Chinchipe, el pasado sábado 4 de julio, de inmediato, toda la comunidad se levantó y empezó la ayuda.
Personas de todas las edades se reunieron en el centro de la parroquia para ir en busca de sus hermanos quienes fueron arrastrados por la fuerte corriente. Además, la ayuda humanitaria empezó a llegar de todos los sectores.
Y en medio de la desesperación y la tristeza, ante la perdida de sus seres queridos y la destrucción de todo un pueblo, los habitantes se reunieron en la cancha central de la parroquia y empezaron a preparar los alimentos para los socorristas, rescatistas y todo el personal que se encuentra en la zona de la devastación.
Colaborador
Uno de esas personas es Geovanny Paredes, quien, a sus 56 años, dejó todas sus actividades cotidianas y junto a la señora Marina Montero se unieron al grupo de la cocina y empezaron a preparar la comida.
“Aplastamos el verde para hacer el majao. Desde el primer día del deslave nos pusimos a ayudar entre todos. Al día preparamos unos 500 platos y repartimos a todos”, comentó Paredes, mientras en una olla grande prepara una parte de la comida.
“Gracias a la ayuda y colaboración de todos y de todas partes de la provincia y del Ecuador, contamos con bastantes productos lo que nos permite cocinar y repartir a todos, especialmente a los socorristas”.
Este viernes se cumplen siete días de aquel desastre que desapareció por completo a todo el sector de Santa Isabel y enluto a decenas de familias. (I)












