Felicitaciones incompletas

Cuando una persona debe felicitar públicamente a otras, por algún hecho relevante, sea en el ámbito público, privado o de cualquier otra índole, debe hacerlo con el debido cuidado de no excluir a nadie de su felicitación, sobre todo a aquellos que realmente lo merecen. Es por ello que las felicitaciones ofrecidas por la presidenta mejicana Sheinbaum a la selección de futbol de su país luego del triunfo sobre la “tri”, lucen un tanto escuálidas y hasta cicateras.

No felicitó doña Claudia, por ejemplo, a la ciudadana mejicana que, sin mediar motivo alguno, a más de ir cubierto con una bandera ecuatoriana, le arrojo un vaso de cerveza por la espalda a un hincha de posible origen ecuatoriano. Tampoco felicitó a aquel actor mejicano que, como manera de demostrar el sumun de su fanatismo deportivo, resolvió la desaparición del Ecuador mediante la célebre frase de que “el Ecuador no existe”. También fueron excluidos de la felicitación presidencial aquellos cientos de hinchas que se dieron cita la noche previa al partido, en las calles aledañas al hotel en donde se hospedaba la delegación deportiva ecuatoriana, y fueron excluidos a pesar de que se los veía y escuchaba proferir insultos a todo pulmón, tocar tambores, soplar pitos y lanzar toda una andanada de fuegos artificiales, todo ello ante la mirada impasible y complaciente de policías del hermano país. Y no se le tomo en cuenta entre los “felicitados” por la presidenta mejicana, increíblemente, a aquella periodista o presentadora de noticias de la tv azteca que convocó publica e insistentemente a que vayan los hinchas mejicanos a armar la bulla y la algazara frente al hotel donde se alojaban los futbolistas ecuatorianos. Propiciaba ella, la periodista, un acto de agresión, un escándalo público, un suceso reñido con la ley, olvidando, al calor de un fanatismo mal entendido, que su labor la obligaba con la sensatez y el equilibrio.

Que pena que una competición deportiva, motivo inmejorable para la superación y la unidad, haya desembocado en hechos que no le hacen bien a nadie, y que más bien han dejado en mal predicamento nuestra imagen y nuestra cultura latinoamericana. (O)

Dr. Juan Castanier

Dr. Juan Castanier