4.000 huevos de codorniz semanales: la producción de Liliana Morocho se vende en supermercados de Cuenca

La productora Liliana Morocho inspecciona el lote de codornices de su finca en Baños. XCA

Durante más de una década, Liliana Morocho vendió huevos de codorniz directamente al consumidor. Cada semana llevaba su producción a la Feria Libre, donde mantuvo la venta directa desde que inició la actividad con 200 aves.

Actualmente mantiene un lote de 800 codornices en postura y comercializa más de 4.000 huevos por semana bajo la marca “Productos del Campo” desde su finca ubicada en la parroquia Baños.

Liliana conoció la crianza de estas aves mientras trabajaba los fines de semana en un criadero de codornices en Nulti, cuando estudiaba el Bachillerato. Después de graduarse, el propietario vendió el negocio y ella lo adquirió para emprender.

La inversión inicial superó los 20.000 dólares mediante créditos destinados a la compra de jaulas, codornices, construcción del galpón e instalación de incubadoras, con las que inició la reproducción de las aves dentro de la misma granja.

Producción

La producción creció hasta alcanzar cerca de 2.000 codornices. Ese proceso se detuvo durante la pandemia de 2020, cuando la reducción de las ventas obligó a disminuir el número de aves y vender parte del plantel. Desde entonces trabaja con 800 codornices en postura, que producen entre 600 y 650 huevos diarios.

«Durante la pandemia los huevos se acumulaban porque no había mercado. Reduje el número de aves para mantener la actividad y seguir produciendo», recuerda.

El ingreso al comercio formal exigió cambios en la presentación del producto. Liliana incorporó etiquetado, código de barras y cumplió los requisitos solicitados por los establecimientos comerciales.

“El Ministerio de Agricultura y Ganadería nos dio asistencia con los requisitos que pedían los supermercados», señala.

La producción se distribuye actualmente en supermercado Mega Santa Cecilia, las tiendas de AgroAzuay, en el ecomercado Gran Sol y mantiene la venta directa en la Feria Libre. La presentación habitual contiene 18 unidades y tiene un precio de 1,50 dólares.

El emprendimiento busca ampliar su oferta con una nueva línea de producción de huevos de gallinas criollas, patos y gansos. Liliana inició esta actividad como una alternativa para atender la demanda de consumidores que buscan productos de campo.

La emprendedora cuenta con el Sello de la Agricultura Familiar Campesina (AFC), una certificación otorgada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca que reconoce a productores familiares que cumplen criterios relacionados con el origen y manejo de la producción.

Andrés Carrillo, director distrital del MAGP en Azuay, explicó que la asistencia técnica y la vinculación con espacios de comercialización buscan facilitar el acceso de los productores familiares a nuevos mercados.

Segmento

La coturnicultura ocupa aún un espacio reducido dentro del sector avícola ecuatoriano, pero se ha convertido en una alternativa para pequeños productores por las características productivas de la especie.

Una investigación de la Universidad Técnica Estatal de Quevedo (UTEQ) calcula que en Ecuador existen alrededor de 500.000 codornices en producción.

La actividad se ha desarrollado principalmente entre productores que manejan planteles pequeños y medianos debido a los requerimientos reducidos de espacio y al corto periodo para iniciar la postura.

Sumak Bastidas, subsecretaria de Agricultura Familiar Campesina, señala que la asistencia técnica y el acceso a nuevos espacios de comercialización permiten que pequeños productores incorporen valor a su oferta y lleguen a nuevos mercados.

En la granja de Liliana, la alimentación de las aves incluye balanceado elaborado con maíz y soya, complementado con avena, cebada y verduras picadas.

«La alimentación forma parte del producto que vendo. Esa combinación aporta un sabor distinto al huevo y se diferencia frente a otros», afirma.

La finca incorpora prácticas de economía circular. El estiércol generado por las aves se utiliza como abono en los cultivos de hortalizas que mantiene la familia, lo que permite aprovechar los residuos de la producción y reducir desperdicios dentro de la unidad productiva.

Además, la renovación del plantel es un proceso planificado. Cada lote permanece alrededor de ocho meses en producción y luego es reemplazado por nuevas aves. Las codornices retiradas se comercializan faenadas en restaurantes y en la Feria Libre. (I)

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Patricia Naula Herembás

Patricia Naula Herembás

Licenciada en Comunicación Social con experiencia en medios tradicionales y digitales. Hace coberturas y redacción de temáticas de emprendimiento, empresarial, sociedad e interculturalidad.