Cualquiera ecuatoriano tiene derecho a ejercer su profesión u oficio en donde le convenga o donde lo contraten.
En donde sea, debe demostrar probidad, ética, conocimientos y destrezas.
Valga ese contexto para ubicar la designación de Jefferson Gallardo como nuevo gerente del Hospital del IESS en Cuenca “José Carrasco Arteaga”.
De amplia formación académica y ejercicio profesional, Gallardo ha ejercido labores administrativas y clínicas, sobre todo en la provincia del Guayas.
Fue designado el 16 de junio de 2026. No faltaron las críticas. Entre ellas, porque es el quinto director del hospital en apenas un año; porque para ubicarlo se removió a su antecesor sin mayores explicaciones; hasta porque no es cuencano, no conoce la realidad del hospital, y porque su designación relega a los profesionales de la ciudad.
Las primeras decisiones del nuevo gerente ya dan mucho de qué hablar. Y no son tan buenas.
Según denuncias del asambleísta Adrián Castro, el aludido habría concentrado en su persona todo el proceso de contratación. Es decir, ninguna hoja cae sin su visto bueno.
Si eso, de ser verdad, ya es censurable, con mayor razón el que pretenda enrolar a profesionales que no cumplen el perfil necesario y tendrían conflictos de intereses.
Para ubicar, se supone que a uno de sus confiables y coterráneo suyo habría ensayado varios cargos de alta responsabilidad, removiendo a otros profesionales sin más motivo que su vehemencia para dar cabida a aquél, del que, se dice, ingresa y circula por el hospital “como Pedro en su casa”.
El susodicho, según la denuncia, es accionista mayor de una empresa relacionada con servicios médicos. Esta, a su vez, pertenece a otra de mantenimiento y limpieza y tiene contratos con el Estado.
El legislador ha pedido explicaciones al presidente del directorio del IESS. ¿Las dará? ¿Qué responde el funcionario cuestionado?
Un mal inicio de gestión, como para bajarle el pulgar a cualquiera.











