Pensarlo y no decirlo, cuando lo pensado es de interés de la comunidad, es un flaco servicio al qué y por qué de la información. Cuando escribo pienso en mis lectores y por respeto trato de escoger temas que respondan a necesidades. Maravillosos, extraordinarios y, también sorpresivamente desquiciados, son estos días con sus horas y los meses con sus años.
Vivimos con el recelo y la incertidumbre cual paje y dama de compañía. Terminaron ya los meses y años en los que pausadamente elegíamos el mejor sendero entre los caminos que conducían con serenidad, al cumplimiento de nuestras metas, entre ellas, la de apropiarnos de la verdad
Quienes piensen de forma similar espero me ayuden con sus comentarios para entender mejor el momento que vivimos y hacerlo frente con entereza y celeridad. La mente humana es quizá el don más grande de la Creación: poder pensar, elaborar juicios de valor, averiguar historias y … tantas cosas más. Vale entonces darnos la mano y juntar criterios a fin de comprender mejor lo que sucede.
En el contexto de lo narrado los diversos medios de comunicación juegan un rol por demás importante. Alguna vez enseñé que entre nosotros y aquello que sucede están los medios de comunicación social para ser testigos y transmisores, a la vez, que nos dan a conocer todo evento significativo tanto en la esfera nacional como internacional.
Los medios de comunicación a más de informar sobre eventos significativos ayudan a formar el criterio de un pueblo. Todos tenemos necesidad de saber qué pasa a nuestro alrededor a fin de planificar nuestros pasos, pero ciertos programas han creado una clientela ávida de curiosidades de dudosa ortodoxia, deseosa de conocer banalidades donde la conjetura y el morbo se dan la mano. ¿Una voz de alerta? Ustedes tienen la palabra. (O)




