¿De qué sirve la ciencia si nadie la entiende?

Paola Cortez Clavijo

Vivimos rodeados de ciencia, aunque muchas veces no lo notemos. Está en el agua que bebemos, en el celular que usamos, en las decisiones sobre nuestra salud y hasta en la forma de comprender los cambios del clima. Sin embargo, como investigadora y periodista, hay algo que me preocupa: producimos conocimiento, pero todavía nos cuesta contarlo. Durante años hemos asumido que una investigación cumple su propósito cuando se publica en una revista científica. Yo no lo creo. Publicar es necesario, pero comunicar también lo es. ¿De qué sirve un descubrimiento que puede ayudar a una comunidad si esa comunidad nunca llega a entenderlo?

La pandemia nos dejó una lección bastante clara. Mientras los científicos intentaban comprender un fenómeno desconocido, la ciudadanía recibía cifras, rumores, audios y versiones contradictorias. Información había de sobra; entenderla era otra historia. Y cuando la ciencia no explica con claridad, la desinformación encuentra espacio. Esto no significa simplificar hasta deformar los hallazgos. Significa contar lo complejo sin perder el rigor. Para eso necesitamos investigadores dispuestos a comunicar y periodistas capaces de entender la ciencia antes de divulgarla.

En Ecuador este reto también exige mirar el territorio. Hablar del cambio climático mediante cifras mundiales puede parecernos lejano; hablar de nuestras playas, la pesca, el agua, el turismo o las comunidades costeras cambia la conversación. Un dato adquiere otro sentido cuando descubrimos que afecta el lugar donde vivimos. Comunicar ciencia implica conocer a la audiencia y conectar los resultados con problemas reales. No se trata de convertir al científico en influencer, sino de acercar la academia a la ciudadanía.

También deberíamos preguntarnos cómo medimos el impacto científico. Contamos publicaciones, citas y congresos, pero pocas veces preguntamos cuántas personas comprendieron lo investigado. Quisiera una academia que, además de pensar dónde publicar, se pregunte: ¿quién necesita saber esto y cómo puedo explicárselo? Investigar genera conocimiento y publicar lo preserva, pero comunicar puede convertirlo en decisiones. Porque quizá la pregunta más incómoda sea otra: ¿para quién producimos conocimiento si no somos capaces de contarlo? (O)

REM

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REDACCION EL MERCURIO