Elección de Viceprefecto

Que la Cámara Provincial del Azuay, por inasistencia de sus miembros no sesione para designar al nuevo viceprefecto se presta a varias “lecturas”.
Sus integrantes, acaldes y presidentes de varias Junas Parroquiales Rurales, fueron convocados con la suficiente anticipación por la prefecta Alexandra Quintanilla, quien, además, les envió la terna de los candidatos a sucederla.
Son parte de la terna, Javier Fernández de Córdova, Juan Pablo Luzuriaga y Javier Morillo.
En esa sesión también debían conocer la renuncia del prefecto Juan Cristóbal Lloret, quien aspira a la alcaldía de Cuenca.
La sesión no tuvo el quórum necesario.
Varios alcaldes aspiran a la reelección; igual algunos presidentes de los gobiernos parroquiales.
Una elección como la referida es netamente política.
La prefecta querrá, como es lógico intuirlo, tener un viceprefecto en el cual confiar, comenzando porque sea de su mismo movimiento político, o, cuando menos, afín.
Quién dudaría que los alcaldes candidatos a lo mejor no quieran apoyar a los propuestos, sea por estrategia electoral, o porque simplemente no tienen interés.
Sea por la razón que fuere, esas autoridades tienen que asumir su responsabilidad. Si ven que ningún de los propuestos le conviene al Gobierno Provincial, qué les cuesta concurrir y expresarlo.
Hay que tener personalidad, asumir que la política en su realidad dimensión y propósito implica tomar decisiones considerando el bien común, en este caso los del Azuay.
Jugar a las escondidas, pensar que la provincia puede nomás vivir sin viceprefecto, creer en la supuesta irrelevancia del cargo, o, a lo mejor hasta que pasen las elecciones, es propio de los politiqueros que, lamentablemente, abundan en el Ecuador, como abundan también parlanchines que los aplauden y asesoran.
Con seguridad, la prefecta los convocará otra vez para igual propósito.
Ojalá asistan y elijan. Demuestren que tienen personalidad.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO