Vale citar esta frase dicha por el entonces ministro de Gobierno, Vladimiro Álvarez Grau, durante el régimen de Jamil Mahuad, para contextualizar el trasfondo del contrato suscrito en 2025 entre la agencia PF Producciones y la dirección de Comunicación del Municipio de Cuenca.
Fue un contrato por 600 mil dólares, sin IVA, para el servicio de pautaje en medios tradicionales y digitales a fin de difundir actividades, obras, servicios, programas y proyectos municipales.
De ese monto, 440 mil dólares se habrían destinado para los digitales.
Un año después, la mayoría de los contratados no ha cobrado. Otros, muy poco.
Ante el reclamo masivo, según la explicación exigida por la alcaldesa subrogante Marisol Peñaloza, la agencia, con sede en Guayaquil y representada por Katherine Flores, le informa que todo ha sido cancelado, aunque sin entregar pruebas ni sustentos.
Se sabe que la entonces directora de Comunicación, Daniela Orellana, conjuntamente con Flores, se reunieron con los medios impagos para fijar plazos y cancelar las deudas.
Empero, eso no ocurrió. De allí el reclamo de los contratados, muchos de los cuales hicieron el trabajo sin más contrato que la palabra, pero entregaron informes de su labor cumplida.
Si el Municipio canceló todo a PC Producciones, ¿por qué esta agencia no hizo lo mismo con los medios que contrató?
Los medios no han de reclamar así por así sus derechos. Ellos, como toda empresa de comunicación, así sea por cuenta propia, se sustentan con la publicidad, sin que eso implique comprometer su línea editorial, al menos los medios tradicionales.
La agencia, que también habría tenido problemas durante la administración municipal 2019-202), tiene que transparentarse, dar la cara, so pena de merecer toda clase de sospechas.
No puede aceptarse que el contrato asome como ya “cancelado”, mientras los medios, que serían subcontratistas, no recibieron nada.
Y por ello la pregunta: “¿En dónde está la plata”?









