Esta es la parte final del relato que entregué la semana pasada. Aquí, una breve recapitulación sobre la primera parte: Nicolás, Kayla, Mauricio, Joaquín, Paola y Felipe, niños involucrados en danzas internas, deportes que para ellos exigen el alto rendimiento, futuros chefs que experimentan en la cocina y artistas que brindan magia y alegría. Son quienes entrelazan hilos tejiendo manillas y también sus redes de amigos. Son quienes ven arte la vida misma, juegan interiorizando cada estímulo acogido por cada uno de sus sentidos. Entre ellos están los que se esfuerzan en sus actividades físicas soñando con llegar al estrado internacional.
Quién diría que en un pequeño grupo hay tantas historias diferentes con un factor en común: Todos se ponen extremadamente felices cuando reciben la visita del público. Toman la mano de mamá, papá, la abuelita, o algún tutor que asiste a su exhibición artística o el día de deportes. Con avidez muestran sus creaciones, no buscando validación, sino solamente queriendo atrapar el momento de la reunión. Este mismo público es el que se preocupa por el futuro de los niños, porque saben que no será fácil. Guardan esperanza de que aquel que lee y escribe, aprenda inglés y trabaje como traductor en algún museo cuando sea adulto. Que los pequeños cantantes ingresen a grupos corales, esos que hacen videos y reciben su pago bajo contratos. Que Kayla y Mauricio hagan una sociedad para sacar su línea de galletas y consigan posicionarse con una marca propia. Que Joaquín se convierta en un artista visual reconocido. Que Nicolás alcance a formar parte de la selección nacional y sea medallista en los próximos Juegos Paralímpicos.
Tienen sueños, intereses, y talentos. Viven y disfrutan de lo que hacen a cabalidad, sin juzgarse, ni reclamarse por los resultados, pues están seguros de sí mismos y de que cada una de sus obras lleva su completa atención e intención. Sin embargo, debe existir por ahí esa vocecita interior que entre ellos es común y sin hacer ruido pide una verdadera inclusión. Para este momento, ya habrá comprendido usted hacia dónde debe ir nuestra sensibilización y cuál será su siguiente acción con ellos. Nuestro cuerpo, mente y sentidos completos nos permiten generar para quienes tienen capacidades diferentes, una historia diferente. (O)








