Agosto y septiembre son los meses más esperados por nuestros seis hijos para viajar a Salinas, en Santa Elena, y disfrutar de sus acogedoras playas: Chipipe, La Chocolatera, Anconcito y Punta Blanca. Es el lugar ideal para practicar deportes acuáticos y pesca deportiva, o simplemente relajarse frente al mar. Por ello, Salinas es considerado el balneario más importante y el más visitado del Ecuador, gracias a la combinación de sus atractivos naturales, sus adecuadas vías de comunicación, infraestructura hotelera y su variada oferta gastronómica.
El retorno debía hacerse, obligatoriamente, por Guayaquil para visitar el Malecón 2000, el cerro Santa Ana, el Parque Histórico, el Jardín Botánico y disfrutar de su excelente gastronomía costeña. Luego, al cruzar el puente de la Unidad Nacional, era tradición gritar con fuerza: «¡Chao, Guayaquil!», y “asegurar” un pronto regreso.
Lamentablemente, la inseguridad en Salinas y otros balnearios se incrementó con asaltos en restaurantes y hechos de violencia en espacios públicos, afectando gravemente al turismo de Sierra y Costa, la paz y tranquilidad de sus propios habitantes.
Por esta razón, las nuevas playas elegidas por muchos cuencanos para vacacionar se encuentran en el norte del Perú: Máncora, Punta Sal y Zorritos. Este año, mis hijos organizaron el viaje a Vichayito, en Piura, una hermosa y tranquila playa con arena blanca. Se caracteriza por su clima cálido y su atmósfera de paz, ideal para el descanso, además cuenta con grandes hoteles con todos los servicios. Me llamó la atención que, en el condominio donde nos hospedamos, con capacidad para 20 familias, los 19 vehículos tenían placas del Azuay. Es decir, miles y millones de dólares que antes dinamizaban la economía ecuatoriana ahora se gastan en el Perú.
Nuestras playas son más variadas, la gastronomía es excelente y cuesta la tercera parte. Además, las carreteras del norte del Perú están llenas de baches y fue necesario recorrer 370 kilómetros para llegar a Vichayito, sin contar los controles fronterizos de ida y regreso. Por ello, ¡cuánto extrañamos a nuestra querida Salinas, con su gente amable y hospitalaria! Anhelamos que se recupere pronto la paz y la seguridad con la contribución de todos nosotros. (O)








