Se torna habitual saber que padres de familia de niños prematuros nacidos en el hospital regional Vicente Corral Moscoso deban comprar desde jeringuillas, agua estéril, hasta medicamentos.
Una vez más diario El Mercurio registra testimonios de progenitores que se enfrentan ante tan desconcertante realidad.
Pero no todos tienen la misma capacidad económica para sufragar los gastos, que son diarios y cada vez más altos.
Hay muchos padres que vienen de otras provincias vecinas, entre ellas del Oriente, y de zonas rurales donde campea la pobreza y la extrema pobreza.
El problema se torna mayor cuando los prematuros deben permanecer varios días, semanas incluso, en el área de Neonatología del referido hospital.
Ello supone que aquellos que vienen de otras provincias también deben costearse su permanencia en Cuenca.
Meses atrás, personal que labora en aquella área médica usó las redes sociales para pedir donaciones de medicamentos e insumos.
Entretanto, las autoridades de salud dicen que los medicamentos comprados en la India están en las bodegas ubicadas en Quito.
Un asambleísta del oficialismo y dirigente transportista expresa que el gremio está dispuesto a colaborar trasladando las medicinas a los hospitales públicos de otras ciudades.
No está por demás precisar que los medicamentos provenientes de la India, primero deben ser verificados y homologados por la ARCSA para distribuirlos.
¿Se habrá cumplido con este proceso previo?
Si así es, en buena hora, como también lo sería si es verdad que el abastecimiento de insumos médicos para el sistema de salud alcanza el 60 % y el de medicamentos el 55 %, como dijo el ministro de Salud, Juan Carlos Aveiga.
No solo hay que procurar, hay que hacer hasta lo imposible para poner fin a escenas dolorosas, como las de que los padres de familia tengan que comprar todo.
Y lo peor de esa situación es que se pretenda politizarla.







