Mi guagua de pan

Muestran los textos de historia que nuestros indígenas solían momificar a sus fallecidos, embalsamarlos con envolturas y guiarlos a su manera hacia un encuentro del más allá. Una extraña práctica para los foráneos del viejo continente, quienes a estas tierras llegaron y pronto, pronto, la costumbre “disecaron.” La voluntad por mantener sus tradiciones, los llevó a la creación gastronómica: texturas y sabores juntaron, entre trigo y dulzor, para atraer la unión. El mundo vivo ofrendaba una guagua decorada, con la finalidad de recibir la visita de las extrañadas almas. De ahí que cada 2 de noviembre las familias se reúnen a compartir ese pan de niño envuelto, de colores tiernos, de manjares en su relleno.

Sincretismo, entre catolicismo y tradición indígena. Hoy las guaguas de pan permiten complementar la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, o Día de los Difuntos, o llamado también Día de Muertos. Es la pausa para orar por ellos en misa, por quienes podrían estar aún en un estado de purificación en el Purgatorio, pedir su paz y su presencia ante Dios. Otras iglesias como la luterana, anglicana, evangélica, y más, también dedican este día, o entorno al mismo, un tiempo para la conmemoración y reflexión de los difuntos, y los Santos, antecediendo en fecha, el 1 de noviembre.

¡Qué alegría mirar cómo pequeñas manos decoran una guagua de pan! Este acto, es un soporte a las costumbres propias, a la consolidación de cultura, a fomentar nuestra identidad, y claro, conociendo su vinculación a la fecha, es también acrecentar la fe. Todos estos elementos históricos, religiosos, culturales y sociales -porque atañen a nuestra convivencia actual, – son parte de nuestra comunidad. Ahora, cierto es que la mejor colada morada que ha de acompañar a la rica guagua de pan, es aquella proveniente del amor de la abuela que corta el babaco, de la madre que aumenta la mora, de la hija que pica la piña, del mortiño que añade el menor de mis niños. (O)

Yo te acuno mi guagüita,

Y te envuelvo en mi cariño.

Si te muerdo y te mastico,

Es por darte a ti el brío

De aliviar todas tus penas,

De ayudarte en el camino,

A llegar hacia el Eterno,

Y que me esperes en el destino.

Lcda. Estefani Chalco

Lcda. Estefani Chalco

Magister en Gestión Cultural, Licenciada en Estudios Internacionales y Comercio Exterior. Ha ejercido funciones en el sector público y privado ante organismos internacionales. Gestora de proyectos sociales.