El Niño amenaza al ecosistema y la población de Galápagos

El 31 de octubre del 2026 la isla Santa Cruz, en Galápagos, acumuló 189 litros de agua por metro cuadrado en apenas 12 horas de lluvia intensa, según el monitoreo del fenómeno de El Niño que realiza la Escuela Politécnica del Litoral (Espol).

Desde el 29 de agosto del 2026, cuando se declaró la alerta roja en el país por la presencia del fenómeno de El Niño, se han registrado en Galápagos cinco eventos adversos, cuatro en la isla Santa Cruz y uno en San Cristóbal.

Como consecuencia, según el reporte del 4 de octubre del 2026 de la Secretaría de Riesgos, 7.336 personas resultaron afectadas, 1 falleció y 1.600 viviendas han sufrido algún tipo de daño.

Adicionalmente, la vía a Puerto Ayora se partió en dos tramos y se encuentra habilitada parcialmente; las tuberías de agua potable resultaron afectadas, al igual que las de alcantarillado; ocho postes se cayeron y la población se quedó sin energía eléctrica; y, al menos cuatro hoteles privados sufrieron daños.

Falta de planificación

El desbordamiento de la cañada Cascada fue uno de los eventos que más daño causó, se vieron afectaciones en viviendas, familias, vías, bienes públicos y privados, dejando a 350 familias afectadas.

Para Natalia Greene, defensora de los Derechos de la Naturaleza, lo ocurrido en este lugar es una muestra de la “nula” planificación del territorio en las islas, pues el Municipio permitió construir en un lugar en el que no se debió autorizar.

“Tomando en cuenta la importancia de las Galápagos para el mundo, se debe informar que este desastre no es solo culpa del clima, sino del crecimiento poblacional desordenado que existe, se permitió construir casas en los cauces naturales, los cuales, tarde o temprano se pueden desbordar, porque la naturaleza es así, sigue su camino”, recalcó la experta.

Roque Sevilla, empresario que ha desarrollado su actividad turística en Galápagos, coincide en que no se debió autorizar la construcción del barrio La Cascada, sin embargo, cree que las autoridades todavía pueden hacer algo para evitar futuras desgracias, si actúan inmediatamente.

“Se debe tener en cuenta que el fenómeno de El Niño recién empieza, nos quedan cerca de cinco meses de fuertes lluvias, es momento de actuar, las cañadas se pueden encauzar, como se hizo con las quebradas del Pichincha en Quito, cuando fui alcalde, pero se debe tomar la decisión”, afirmó Sevilla.

No existió prevención

Para Natalia Greene, otro tema que le preocupa es que no haya existido prevención y que tampoco se haya preparado a la población para lo que iba a ocurrir, esto pese a que las advertencias de la llegada de un fenómeno de El Niño extraordinariamente fuerte se dieron desde mediados del 2026.

“Es clara la ausencia de la infraestructura hidráulica, las aguas no se drenan y eso no solo deja a los lugares anegados, sino que a la larga provocará enfermedades y daños mayores, porque el agua no se va”, explicó la ambientalista.

Tanto a Sevilla como a Greene le preocupa también el daño a la infraestructura, en esta ocasión Puerto Ayora estuvo a punto de quedarse incomunicada del aeropuerto, que es el sitio a donde llega todo a la isla Santa Cruz, perder la comunicación generaría un problema de gran magnitud.

El daño al ecosistema

Para el mundo, las islas Galápagos tienen una importancia extraordinaria por su biodiversidad y su valor científico, por esta razón el hecho de que el fenómeno de El Niño afecte a su ecosistema es algo que preocupa a la comunidad internacional.

Según Roque Sevilla, el efecto del fenómeno de El Niño en las Galápagos es inevitable, actualmente ya se ve que, debido al aumento en la temperatura del agua las poblaciones de peces se han profundizado, lo cual deja sin alimento a los animales que depende de la pesca, principalmente las aves.

“Los piqueros, fragatas y pingüinos se están quedando sin comida; igualmente, los lobos marinos tienen que irse mucho lejos y profundo para encontrar alimento, los recién nacidos en la mayoría morirán”, advirtió el experto.

Sin embargo, para Sevilla es importante que el ser humano no intervenga en este proceso, pues la naturaleza, por si sola, se recuperará; según la experiencia de otros eventos de El Niño, en los próximos dos años se da una explosión de la fertilidad.

Para Natalia Greene, existen aspectos en los que sí se debe intervenir, para evitar, por ejemplo, que la basura y los escombros que generan los daños en la infraestructura lleguen al mar, lo cual generará una gran contaminación.

Andrea Salazar

Andrea Salazar

Periodista multimedia especializada en temas políticos, judiciales, económicos y de migración con enfoque nacional.