No si será mi naturaleza, un poco anárquica y ajena a las verdades absolutas, o mi irreductible aversión a laautoridad, pero lo cierto es que la religión me resulta un tema digamos que incómodo. Y por eso, por respeto y para ahorrarme mis juicios de valor, prefiero dejar que los pastores y sus rebaños se entiendan entre ellos, ocupándome de mis asuntos y sin meterme donde no …











