Sus paredes son un pálpito eterno y suspiros profundos. Su ambiente es de tal recato que se escucha a la muerte merodear sigilosa con su guedeja vaporosa y maligna. Un frio de tumba emerge de camas donde cuerpos inertes y dormidos son insuflados por máquinas de vida. Médicos y paramédicos atentos al sincrónico sonido de …











