El existencialismo es una corriente de pensamiento cuyo centro de reflexión plantea una posición bien interesante que se expresa de la siguiente manera: la existencia precede a la esencia. Pero ¿qué significa esto? Para empezar, diría que se trata de abandonar los moldes ideales. El bien no existe si no se realiza, y se realiza en una situación determinada, en un contexto particular. Se trata entonces de una acción. Un bien situado que para ser evalúa la intención y los resultados, pero más allá de ello, el bien es en cuanto se hace. La memoria que tenemos del bien no puede traducirse en un precepto. Por ejemplo, ser bueno es hacer tal o cual cosa. Ser bueno es hacer el bien. Si no se hace el bien, simplemente significa que no se es bueno. Pero para saber qué es el bien y cómo hacerlo, primero necesitamos saber quiénes somos y qué tenemos en común con los demás. Y con los demás, coincidimos en una cosa casi elemental: queremos que nos hagan el bien. Pero nadie que no sea libre de decidir hacer el bien, puede efectivamente hacernos el bien. Si alguien no es libre de decidir hacer el bien, puede tal vez brindarnos un servicio por obligación. En otras palabras, estar obligado a hacer el bien, no es hacer realmente el bien, entonces una condición del bien, así como de cualquier tipo de valor ético es la libertad, pero de la misma manera, la libertad será de una única manera, haciendo la libertad, ejerciendo la libertad. El ser humano no es una esencia, es libertad de ser en cuanto hacer, y es este hacer el que condiciona tanto la propia libertad como la libertad de todos. (O)




