Así tituló ayer en su portada este diario para sintetizar las consecuencias de las manifestaciones lideradas por la Conaie y secundadas por conspiradores ya identificados, ejércitos de vándalos, quien sabe si hasta por guerrilleros urbanos y más turbas, mezcladas entre quienes protestan por causas justas. “Esto ya no es un paro, una manifestación”, coinciden en …



