La realidad derivada de la crisis eléctrica golpea al Gobierno y, en carambola, a todo el pueblo por igual; o a este mucho más. Para manejar una crisis compleja urge renunciar a las emociones, cuando no, de, inteligentemente, separar cualquier aspiración política de un problema gravísimo, cuyos golpes no soportan los cálculos con ese objetivo. …




