Al amanecer, Werner Wolter enciende un pequeño fuego para hacer café. Su pareja y él sobreviven en dos coches destartalados aparcados bajo un sauce a las afueras de Pretoria, esperando a que se relajen las normas por la Covid-19 para buscar algo de trabajo, igual que miles de sintecho en Sudáfrica. "Hay refugios, pero luego …











