El próximo domingo 16 de noviembre, el llamado a acudir a las urnas adquiere una importancia decisiva para el presente y futuro de nuestro país. La consulta popular no es un mero trámite electoral, sino un mecanismo de participación ciudadana que activa directamente los principios de la democracia participativa: la población no solo elige representantes, sino que se pronuncia sobre asuntos de interés general.
La Constitución establece que la ciudadanía tiene tanto el derecho como el deber de intervenir en la toma de decisiones públicas y en la gestión del Estado. De esta manera, cada voto representa un ejercicio de soberanía que contribuye a la gobernabilidad, a la transparencia y a la rendición de cuentas. Las consultas populares legitiman las políticas públicas al someterlas a la voluntad ciudadana, y en ese acto fortalecen la institucionalidad democrática.
Para que este día marque un cambio sustancial, es imprescindible acudir informados. Esto implica conocer las preguntas, comprender su contenido y sus implicaciones, y resolver el voto desde la reflexión. La democracia participativa se nutre de ciudadanos críticos, activos y conscientes.
Nuestro país merece un nuevo pacto social: uno que revitalice la gobernabilidad, afirme la transparencia en la gestión pública y fortalezca el vínculo entre autoridad y ciudadanía. En ese sentido, la consulta del domingo es una oportunidad irrenunciable. Hagamos que nuestra presencia en las urnas marque el inicio de una nueva etapa de compromiso y responsabilidad colectiva. (O)
X: @monicabanegasc









