Cuando una persona toma un libro en sus manos, entra en un mundo diferente, y si el libro es bueno, se ve inmediatamente en contacto con uno de los mejores conversadores del mundo; éste lo conduce y lo transporta a un país distinto, a otra época, o descarga en él, algunos de sus pesares.
Reconocer a nuestro niño interior, a aquel niño (a) que vive dentro de nosotros, es un proceso profundo, a través del cual nos observamos con el fin de comprender el porqué de nuestro comportamiento.
La esencia explicativa del SER, en el contexto de actitudes y acciones, está en nuestro interior, en cómo nos desarrollamos, en lo que existe en nuestro inconsciente, en donde: cómo ha sido nuestra niñez, es determinante.
Es así que, Reconociendo a tu niño interior y las cinco heridas de la infancia, es un libro presentado por María Elena Polo Palacio, es una invitación a reencontrarnos con nosotros mismos, a descubrir las heridas que venimos arrastrando desde la infancia, y las máscaras con las que nos cubrimos para evitar el dolor que éstas causan.
Mediante la exploración de las cinco heridas fundamentales: rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia; el libro ofrece un camino para reconocer cómo estas experiencias tempranas moldean nuestras creencias, emociones, y comportamientos a lo largo de la vida.
Sin embargo, señala la autora: las heridas no nos definen, somos mucho más que eso, podemos superarlas si tomamos la decisión de sanarlas o si se prefiere integrarlas a nuestro Yo, sin dolor. Es posible transformar eses dolor, dejar atrás el sufrimiento, y transformarlo en fortaleza, al reconocer a nuestro niño interior (a) que alguna vez soñó podemos recuperar nuestra autenticidad y paz.
A través de ejercicios, testimonios y reflexiones, la obra nos reta a mirarnos con compasión y valentía, a liberar nuestras emociones reprimidas, a sanarnos, recordar con ese niño (a), que alguna vez soñó, sintió y vivió con el corazón abierto.
Es un llamado a dejar de esconder nuestras vulnerabilidades, y a quitarnos las máscaras que nos impiden ser lo que realmente somos.
Recordemos que: “Nunca es tarde para tener una infancia feliz”.
Estimado lector, es el momento de emprender el cambio, cerrar ciclos y abrazar, la vida que merecemos.
En las bibliotecas viven eternamente los más grandes espíritus de la humanidad; con infinita paciencia esperan que alguien los invite a salir de su silencio. (O)





