Existen personajes en la sociedad cuencana que han dado brillo a la cultura, tal es el caso del Maestro Rubén Mosquera Crespo.
Desde su infancia tuvo destellos de artista sobresaliente y distinguido, cuando su padre, el profesor César Mosquera Merchán, inició la formación del niño de apenas 6 años, que tenía dificultades en el manejo del teclado de un piano para el aprendizaje de la música clásica. Recibió clases de solfeo, armonía, dictado, historia, composición y otras asignaturas que fueron moldeando el criterio y formación del hoy homenajeado, y todo esto de manera diaria, exigente, constante y pulida.
Más tarde, cuando joven, recibió cursos de perfeccionamiento, orientación didáctica, introducción musical, capacitación docente, entre otros, tanto en Cuenca como en Quito. Se trata de una combinación de factores, técnicas muy sólidas, práctica constante y estudio de repertorios complejos.
Siempre tuvo apoyo constante de su familia que le daba una gran motivación, a la que respondía con una pasión genuina por la música, a la que define como un arte del corazón, proveniente de Dios, en forma de una chispa para crear, componer e interpretar en beneficio de la sociedad. Sus dedos se deslizan sobre el teclado con verdadera efusión y de ello resulta ser un intérprete de áureos quilates.
Con el aporte de distinguidos literatos, a cuyas letras musicalizó, nos legó brillantes composiciones, hechas con verdadera pasión y amor sobre 300 himnos.
Su proficua vida es el mejor testimonio de su entrega al servicio del país todo durante su larga gestión artística. Su música ha sido grabada por reconocidas voces, que han conseguido galardones nacionales y extranjeros, en virtud de la alta calidad que adorna su creatividad. Cita que, la música ha sido desde su infancia el camino de luz, de diario mejoramiento.
Recuerda la visita que le hizo en sus 9 años, el distinguido Maestro José Ignacio Canelos, para conocerlo, en razón de que proyectaba distinguirse por sus altos atributos.
Fue profesor del Conservatorio de Música “José Ma. Rodríguez”, pianista de la Orquesta Sinfónica de Cuenca y del Quinteto del Recuerdo, profesor del Colegio “Manuela Garaicoa de Calderón”, pianista-director de los coros del Banco del Pacífico y del Monasterio del Carmen, miembro de la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay, presidente de SAYCE.
Su dilatada carrera artística, ha sido galardonada por muchas instituciones, como el Congreso Nacional, varias municipalidades, universidades, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Centro Agrícola de Cuenca, Asociación de periodistas de Guayaquil, Instituto Normal Superior de Cuenca. Brillante hoja de vida. (O)





