Un acto de rebeldía

En un mundo que nos incita incesantemente hacia el consumo desmedido, de querer todo a la vez y de inmediato y a la distracción eterna y permanente alejándonos del momento presente, atreverse a leer un libro puede catalogarse como un acto de rebeldía. Leer es pensar por uno mismo cuando las redes sociales gritan. Es parar y respirar cuando todo corre a mil. Es permitirse sentir cuando todo parece atrapado y destinado a vegetar en un marasmo. Frente a este escenario, emerge una herramienta poderosa: la lectura. 

Leer no es un solo un pasatiempo, tampoco es un acto cualquiera. En realidad, es una manera silenciosa de rebelarse ante la inmediatez del mundo que nos rodea. Sumergirse en las páginas de un libro alimenta la mente, calma el sistema nervioso y restaura la serenidad, incluso en los días más agitados, así se lean unas pocas páginas. Convertir la lectura en un ritual cotidiano requiere constancia más que grandes esfuerzos. 

Porque cada página leída es una conversación con la mente que la escribió, y luego de ese encuentro, siempre cambia algo: un pensamiento más consciente, una mirada más humana o un cambio de perspectiva que nunca hubiéramos considerado si no leíamos esa página. Leer transforma de una manera tranquila y apacible, sin mucho ruido ni escándalo. Las nuevas palabras van transformando la forma en que hasta ese día entendíamos el mundo, y surgen ideas frescas, se despiertan emociones y se formulan preguntas que incomodan y, porqué no decirlo, nos reacomodan.

Y ahí radica el auténtico poder de la lectura. Porque quienes leen no se conforman con facilidad. Por el contrario, empiezan a imaginar, a cuestionar y a construir su propio mundo. En estos tiempos, pensar por cuenta propia es un acto revolucionario. A veces sólo basta una historia bien contada para que se abran puertas que la educación tradicional no ha logrado tocar. Es increíble cómo la capacidad de asombro de un niño o un adulto aflora al leer un libro. Por eso es indispensable que se fomente el gusto por la lectura pausada en las aulas y en los hogares, porque cuando alguien descubre el poder que tienen las palabras, jamás volverá a ser el mismo.  (O)

Lcda. Bridget Gibbs

Lcda. Bridget Gibbs

Periodista y escritora. Norteamericana de nacimiento, pero cuencana de corazón. Radicada en Cuenca desde hace 45 años. Lleva una década colaborando con la página editorial de El Mercurio.