No puede ser que se repita la misma fórmula que a todas luces no está funcionando, está agotando al país y enlutando a toda la sociedad ecuatoriana.
Son doce estados de excepción bajo la misma excusa: “grave conmoción interna generada por el incremento de hechos violentos registrados en distintas zonas del país”. Algo no está funcionando señor Noboa.
Hacer cadenas nacionales, casi a diario, para decir que se ha logrado capturar a cabecillas de “interés” para la seguridad nacional no resuelve la violencia que vive la ciudadanía en las calles –un adolescente asesinado cada 14 horas, en el primer trimestre del 2026–; como tampoco los asesinatos de jueces, fiscales, operadores judiciales y de activistas sociales como Mónica Silva.
La muerte, la violencia y la impunidad son la huella de un gobierno que hace del silencio política de Estado.
Su poca capacidad de escucha y reflexión –características esenciales para gobernar en democracia–, más la ausencia total de políticas sociales está normalizando la violencia.
La repetición de políticas fallidas y la torpe defensa de funcionarios envueltos en actos de corrupción hacen, entre otras razones, suficiente motivación para que varias organizaciones ciudadanas tramiten una revocatoria de mandato.
El riesgo país baja, aunque nuestro mayor riesgo es tener a un presidente dictador que gobierna de espaldas al pueblo provocando grave conmoción interna. (O)



