En noviembre debemos elegir a las autoridades seccionales, alcaldía y prefectura, concejales y consejeros de Cuenca y del Azuay. Por tanto, es nuestra decisión la renovación de las instituciones gubernamentales del cabildo y la prefectura, siendo un proceso trascendental la participación democrática para discernir con responsabilidad cívica quienes nos deben gobernar.
En el enfoque de bienestar social de Cuenca y Azuay, se debe señalar que la seguridad ciudadana es un factor determinante, de primera importancia, más aún si consideramos que el crecimiento de Cuenca, su expansión urbana y demográfica que absorbe la población de la provincia y región, y que para sus más de 800 mil habitantes se debe garantizarse ahora y a futuro el trabajo, educación y salud para todos,
Debemos tener en cuenta que desde la realidad electoral condicionada por la carencia de partidos organizados con rigor y que han sido sustituidos por movimientos coyunturales es preciso señalar que la dispersión electoral en 15 o más agrupaciones resta calidad a la contienda electoral y determina que los elegidos a la alcaldía y la prefectura obtengan su elección con un 18% al 20% de sufragios, por tanto sin la mayoría necesaria de sustento popular y minorías de concejales y de consejeros, siendo un factor adverso para la calidad de la gestión pública.
En orden a la eficacia administrativa de los gobiernos seccionales y al desarrollo integral de la comunidad es imprescindible la presentación de programas de gobierno que garanticen objetivos concretos con la planificación y control del uso del suelo a más de los recursos hídricos, como la debida atención a la vialidad, electrificación, salud social y ambiental, cultura y educación. Tengamos presente que CUENCA es considerada una de las mejores ciudades para una vida de paz y realización integral de todos quienes viven en ella. Entonces, es prioritaria la mayor responsabilidad cívica en la presentación de las candidaturas y en la decisión de los ciudadanos al momento de elegir. (O)




