¡Qué y para qué elegimos!

En noviembre acudiremos a las urnas para elegir gobiernos seccionales.  Circunstancias cercanas a nuestras vidas nos hacen notar que, algunas veces, los cambios de gobiernos seccionales no vienen aparejados con innovaciones positivas en las diferentes áreas sino con elementos ajenos a su razón de ser.  Refresquemos nuestra memoria respecto a gobiernos descentralizados.

En Ecuador tenemos: 24 GAD provinciales, uno por cada provincia, liderados por las prefecturas; 221 GAD municipales liderados por las alcaldías; 821 GAD parroquiales rurales que corresponden a las divisiones rurales de los cantones).

Hablando en morocho, dicho frecuente en labios de mi abuelo Benjamín, lojano: Ecuador tiene más de un millar de organismos seccionales, en diversas áreas, normados por leyes y reglamentos. Estos organismos fueron creados para administrar correctamente un país con múltiples diversidades de suerte que un cantón alejado de los centros urbanos tenga poder y recursos suficientes para atender sus necesidades. Pienso que son instrumentos válidos para llegar muy lejos, para servir a su debido tiempo.

Pero, pero, pero … aquí surge el problema.  Dos son las virtudes que debe poseer un servidor público: idoneidad y honradez. Servir a una población mediante la entrega de capacidades y el manejo público ajustado a la moral es deber y un honor. En nuestros días, captar una de estas dignidades es una empresa que requiere de ingentes recursos.  Se pelea para ganar. Quien aporta   para una campaña busca un lugar en la administración, ¿para qué? Para recuperar lo invertido, en primer lugar.

Lo descrito es la punta del ovillo.  Una autoridad si tiene atada las manos no puede administrar correctamente. Tengo la impresión que captar una de las dignidades mencionadas es ganar un botín que debe luego ser repartido escrupulosamente. ¿El servicio a la comunidad? Bien, gracias.

Si alguien me demuestra que estoy equivocado se lo agradeceré, de todo corazón. (O)

Dr. David Samaniego

Dr. David Samaniego

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Fundador de Ecomundo, Ecotec y Universidad Espíritu Santo en Guayaquil. Exprofesor del Liceo Naval y Universidad Laica (Guayaquil), Rector del colegio Spellman (Quito) y del colegio Cristóbal Colón (Guayaquil).