Educación y PISA

            El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) es una evaluación comparativa a fin de verificar competencias en la aplicación de conocimientos y habilidades de los estudiantes de los diferentes sistemas educativos del mundo (colegio). Permite tomar decisiones, diseñar política pública y pasar de pisa(rnos) a resolver. A transformar e innovar.

Ecuador muestra muy malos resultados en matemática, ciencia y lectura. No llegamos a un nivel mínimo. El 53 % de los estudiantes tiene un pobre desempeño. El informe —en extenso— indica lo obvio: nos ubicamos muy por debajo del mundo. Chile y Uruguay tienen los mejores resultados de la región.

Hay que afrontar la realidad, pero sin demora. La política pública no puede esperar y el sistema de educación superior del Estado debe dar respuestas. Las pantallas tienen que pasar a un segundo momento; hay que retornar al papel, al ejercicio de la mano, de la escritura, del pensar, del razonar, del debatir y del generar criterio. Varias razones para hacerlo: el tiempo de consumo remplaza el dedicado a la práctica física, disminuye la salud psicológica y altera los patrones de sueño. Las pantallas afectan directamente al desarrollo del cerebro y aumentan el riesgo de trastornos cognitivos, emocionales y conductuales, pues la concentración y el aprendizaje, la memoria, la regulación emocional y el funcionamiento social se ven muy mermados.

No se puede perder lo sustantivo. En la formación escolar hay que enseñar lo que se debe enseñar. Lo potente y esencial. Conocimientos fuerza que abandonen lo superficial o las ramas. Pasar de dar gusto a currículos escolares mal diseñados a formar bien en lo que sirve. Profundizar en lógica y razonamiento.

Las universidades también están convocadas. Formar a los maestros en la adquisición de metodologías y conocimientos que transformen su formación para potenciar lo sustancial y abandonar lo innecesario. Saber enseñar. La evaluación no es poner una nota; es interpretar déficits, generar incentivos y avizorar objetivos de aprendizaje. Hay que abandonar la educación light para pasar a una que haga énfasis en los deberes, antes que en una sumatoria de infinitos derechos en primaria y secundaria. Hay que construir un espíritu cívico. Hay que profundizar en los contenidos básicos y trabajarlos. Y el Ministerio, por favor, debe dejar de exigir papeles e informes a los docentes; para permitir que florezca lo fundamental.

Seamos serios. El problema no es el Ecuador ni PISA, sino qué hacemos con sus resultados. (O)

@jchalco

Dr. José Chalco

Dr. José Chalco

Doctor Ph.D. en Derecho, Magister en Derecho Constitucional. Abogado de los Tribunales de Justicia de la República. Profesor Titular de Derecho Constitucional en la Universidad del Azuay. Profesor de posgrado.
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