¿Qué pasó con la vergüenza?

“A confesión de parte relevo de prueba”, reza un axioma jurídico usual entre nosotros. Cinco o seis veces he tratado ya este tema y no tengo vergüenza de hacerlo nuevamente porque lo juzgo necesario.

Cuando una sociedad deja de sentirse mal al infringir leyes creadas para mantener valores dentro de una comunidad a la que pertenece, ese instante la sociedad se derrumba y surgen los pequeños y grandes feudos que enarbolan consignas espurreas.

Este servidor de ustedes está por cumplir, en unos días, noventa y un años. Tengo el privilegio de haber nacido en octubre, ocho días después de Julio Jaramillo Laurido. Desde pequeño me acostumbré a sentir enrojecerse mi rostro al decir algo que no era apegado a la verdad. Nunca se confundió la sinceridad con la sinvergüencería. Y … de esta forma y con estas usanzas fue creciendo, en diversas latitudes patrias, gente que ajustaba su proceder a cánones familiares que luego se descubría que tenían una procedencia más allá del ámbito doméstico. La consecuencia fue obvia: no importaba en qué provincia o pueblo se estaba o qué gente se visitaba. Un código íntimo no escrito regulaba su proceder y las familias sabían a qué atenerse.

De un buen tiempo acá, Ecuador ha sido contagiado por un desgaste moral, me atrevo a decir, a nivel nacional. Hemos abierto puertas y compuertas para recibir aquello que nos llega sin analizar su contenido ni procedencia; hemos perdido nuestros códigos conductuales y nos hemos entregado a circunstancias imprevistas que hoy ponen en riesgo nuestra identidad.

Los viejos nos hemos convertido en testigos timoratos del desmoronamiento de la sociedad; buena parte de la juventud ensaya comportamientos reñidos con la moral y tradiciones. Es hora de lanzar un SOS angustioso para detener esta avalancha que pretende arrasar con lo poco de bueno que aún conservamos. (O)

Dr. David Samaniego

Dr. David Samaniego

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Fundador de Ecomundo, Ecotec y Universidad Espíritu Santo en Guayaquil. Exprofesor del Liceo Naval y Universidad Laica (Guayaquil), Rector del colegio Spellman (Quito) y del colegio Cristóbal Colón (Guayaquil).