Nunca hubo un juez más justo. Tal vez demasiado justo. Escuchaba con atención para evaluar no solo los hechos, sino también las condiciones morales y las historias personales de los acusados. Y siempre procuraba favorecer a los buenos y castigar a los infames. Se creía investido de un propósito superior: su pluma no estaba al …


