¿Cuándo se reabre la vía Cuenca–Girón–Pasaje?

Paolo Carpio, ministro subrogante de Infraestructura y Transporte y Mario Vintimilla, subsecretario zonal 6, durante un recorrido por los puntos críticos de la vía Cuenca–Girón–Pasaje para supervisar los trabajos. MIT

La vía Cuenca–Girón–Pasaje, uno de los principales corredores que conectan la Sierra con la Costa sur del país, enfrenta una nueva emergencia tras deslizamientos registrados en varios tramos de la carretera.

Aunque las autoridades calculan que el paso controlado podría restablecerse en tres o cuatro semanas, la rehabilitación integral de la vía aún se encuentra en fase previa a su contratación y su ejecución tomaría entre 18 y 24 meses.

El cierre de la carretera interrumpe la movilidad entre Azuay y El Oro, afecta al transporte de mercancías, al turismo y negocios que dependen del flujo constante de vehículos.

Paolo Carpio, ministro subrogante de Infraestructura y Tecnología, indicó que se han registrado lluvias, con una intensidad que calificó como extraordinaria.

“El promedio de lluvias es de 70 milímetros en este sector, entre el 8 y el 9 de junio tuvimos una lluvia de 1.107 milímetros, una intensidad no esperada”, aseguró.

Estas precipitaciones provocaron nuevos movimientos de tierra entre los kilómetros 63 y 105, considerados los puntos más críticos de la carretera.

La emergencia se agravó con nuevos deslizamientos, incluido uno en el sector del túnel de la represa Minas – San Francisco registrado la mañana del 25 de junio de 2026. Esto obligó a mantener el cierre total de la vía.

Material

Las autoridades calculan que el volumen de material desplazado supera los 200.000 metros cúbicos. Más de 80.000 metros cúbicos permanecen sobre la calzada, una magnitud que rebasa la capacidad operativa habitual.

Carpio afirmó que la Cuenca–Girón–Pasaje dejó de ser una carretera que pueda resolverse con “parches” e intervenciones puntuales.

“La compleja geología del sector, sumada a años de reparaciones parciales, hace inviable continuar únicamente con trabajos de limpieza y estabilización temporal. Debemos tener una rehabilitación integral”, aseguró.

Mientras la maquinaria trabaja para retirar el material y habilitar un paso restringido, la solución estructural está en fase previa a la contratación.

El ministro subrogante anunció una inversión cercana a los 2,5 millones de dólares del contrato de emergencias para atender los daños actuales a lo que se suman 55 millones para la rehabilitación integral de la vía.

Sin embargo, la obra definitiva todavía debe cumplir el proceso de licitación y contratación. De acuerdo con el cronograma previsto, la adjudicación se realizaría en el último trimestre de 2026 y la ejecución tomaría entre 18 y 24 meses.

“Los estudios técnicos concluyeron que la alternativa más viable no es construir una nueva carretera, sino intervenir el trazado actual mediante la estabilización de taludes, recuperación de la estructura vial y tratamiento de los puntos críticos”, explicó.

En ese contexto, la prioridad inmediata será recuperar la conectividad básica mediante un paso controlado, sujeto al monitoreo permanente por el riesgo de nuevos deslizamientos.

Productividad

Más allá de la infraestructura, el cierre de la vía tiene consecuencias inmediatas para quienes dependen del tránsito diario.

Estiben Uyauari, administrador de una estación de servicio ubicada en el kilómetro 76, asegura que las ventas del establecimiento han caído alrededor del 80 % desde que comenzaron los deslizamientos.

La situación también afecta a restaurantes, pequeños comercios y otros emprendimientos asentados a lo largo del corredor vial.

“La preocupación es por el tiempo prolongado, se han demorado para darnos algo de tráfico. Tenemos que pagar costos fijos, a empleados y créditos. Desde el primer derrumbe son casi 20 días y 20 días más para rehabilitar, serían más de 40 días. Es preocupante”, indicó.

Los afectados no solicitan subsidios, sino alternativas que les permitan renegociar sus obligaciones financieras mientras la carretera permanece cerrada. (PNH)-(I)

Avanza estabilización del kilómetro 50

Asimismo, en el kilómetro 50 avanza una intervención destinada a estabilizar un tramo afectado por procesos de socavación y deslizamientos.

Sebastián Ramírez, representante de GP Constructora del Sur, explicó que las labores incluyen limpieza, estabilización del talud y construcción de muros de gaviones para evitar nuevos hundimientos.

«El objetivo es llegar hasta el nivel de la carpeta asfáltica para que todo quede estabilizado y evitar desplazamientos hacia la parte baja», señaló.

Además, se construyen subdrenes para evacuar el agua de lluvia. Se instala una membrana geotextil que reduce las filtraciones y ayuda a contener el terreno.

La obra, cuyo costo asciende a 1,2 millones de dólares, tiene previsto concluir en septiembre de 2026. (I)

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Patricia Naula Herembás

Patricia Naula Herembás

Licenciada en Comunicación Social con experiencia en medios tradicionales y digitales. Hace coberturas y redacción de temáticas de emprendimiento, empresarial, sociedad e interculturalidad.