En una jornada cargada de tensión y estrategia, el Paris Saint-Germain y el Atlético de Madrid confirmaron este martes su presencia en las semifinales de la UEFA Champions League 2025/2026. Ambos conjuntos hicieron valer la renta obtenida en los encuentros de ida para superar sus respectivas llaves de cuartos de final ante el Liverpool y el FC Barcelona. Así, ya se sitúan en la antesala de la gran final de Budapest.
El vigente campeón impone su jerarquía en Anfield
El Paris Saint-Germain, actual defensor del título, demostró por qué es el rival a batir en el continente. Tras haber derrotado al Liverpool por 2-0 en el Parque de los Príncipes, el equipo dirigido por Luis Enrique se plantó en Anfield con un planteamiento serio y ordenado.
Pese al empuje característico del conjunto «red» en su feudo, el PSG no solo resistió las acometidas locales, sino que volvió a golpear con eficacia. Con un nuevo triunfo por 0-2 en territorio inglés, los parisinos cerraron la eliminatoria con un contundente 4-0 global. De esta forma, la solidez defensiva y la capacidad de figuras como Khvicha Kvaratskhelia para sentenciar en los momentos clave han sido los pilares. Gracias a ello, el PSG mantiene viva la clasificación y el sueño del bicampeonato francés.
El Atlético de Madrid resiste y avanza en Champions League
Por su parte, el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone volvió a tirar de oficio para dejar en el camino al FC Barcelona. La eliminatoria estuvo marcada por el duelo táctico. Finalmente, se decantó a favor de los madrileños tras el valioso 0-2 conseguido la semana pasada en el Camp Nou. En ese encuentro, Julián Álvarez fue el gran protagonista.
En el encuentro de vuelta disputado en el Riyadh Air Metropolitano, el Barcelona buscó la remontada desde los primeros minutos. Aunque el conjunto azulgrana logró imponerse en este segundo asalto con un marcador de 1-2, el esfuerzo resultó insuficiente para revertir la diferencia del primer partido. Por consiguiente, con un global de 3-2, el equipo colchonero regresa a unas semifinales europeas. Así, reafirma su competitividad y su capacidad para gestionar escenarios de máxima presión ante rivales de peso doméstico. (D)










