En su Informe a la Nación, emitido el 24 de mayo del 2026, el presidente Daniel Noboa anunció una “gran compra” internacional de medicamentos para abastecer hospitales públicos y explicó que el proceso sería mediante cooperación “gobierno a gobierno” con la India.
“Efectuaremos una gran compra de medicinas y haremos cooperación gobierno a gobierno con naciones que pueden producir en gran cantidad medicinas de calidad”, afirmó Noboa, quien señaló que los productos serán de “primer nivel” y que varios contarían con aprobación de la FDA de Estados Unidos.
Sin embargo, desde la Federación Médica Ecuatoriana (FME) no confían en la calidad de todos los productos que provienen de este país asiático y advierten que, con los cambios que sufrirá la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), no existirá un organismo que avale la eficacia y la seguridad de estos productos.
Las dudas sobre el producto
Santiago Carrasco, presidente de FME, recalcó que este organismo reconoce la necesidad de adoptar mecanismos innovadores que permitan superar los problemas de abastecimiento de medicamentos, la insuficiencia de equipamientos y las deficiencias logísticas que afectan la calidad de atención en el país, pero, el costo no puede ser poner en un mayor riesgo la salud de los ciudadanos.
“En esta última década la India ha sido uno de los países con la mayor capacidad de producción de medicamentos genéricos a nivel mundial, pero, también ha sido una de las industrias más señaladas, por la calidad de la producción de medicamentos”, afirmó Carrasco.
El médico puntualizó que existe una preocupación especial por los jarabes, sobre todo para niños, que han sido observados por organismo como la Organización Mundial de la Salud y las sociedades científicas, porque han presentado fallas.
Se debe mantener un seguimiento
Geovanny Pazmiño, secretario de la FME, puntualizó que, al ser medicamentos genéricos, se debe verificar que cumplan con las buenas prácticas de manufactura, sin importar el país del que provengan o de que tengan el aval de la FDA, posteriormente se debe hacer seguimiento del efecto en los pacientes; porque no se trata de comprarlos porque son baratos.
“Mientras un tratamiento para el cáncer cuesta 4 mil dólares, la India cobra 300 u 800 dólares, pero, es fundamental hacer un seguimiento, caso contrario, lo único que se está haciendo es dar un aviso político de aparente tranquilidad, de que se van a llenar los hospitales de medicamentos, pero es importante verificar la calidad”, afirmó Pazmiño.
Arcsa advirtió sobre fallas en medicinas de la India
A la FME también le preocupa que la Arcsa, organismo que en 2023 calificó a la compra de medicamentos a la India como no viable, porque carecen de calidad, ahora no podrá pronunciarse, ya que en el nuevo organigrama de la recién creada Empresa Pública de Abastecimiento, Infraestructura y Logística en Salud (AIL) se le quita la potestad de opinar sobre este tema.
“El Arcsa, que se encarga de verificar la trazabilidad de los medicamentos y de que tengan una buena manufacturación, ahora será una institución con voz, no con voto, todas sus facultades pasarán a esta superestructura que comprará los medicamentos”, puntualizó Carrasco.










