El transporte urbano

Una vez más, la Municipalidad y la Cámara de Transporte de Cuenca allanan el camino para actualizar las tarifas de transporte urbano en la ciudad.

Es la primera acción de la alcaldesa subrogante Marisol Peñaloza y los transportistas, luego que este poderoso gremio suspendiera el servicio nocturno, argumentando que el valor de las tarifas es incompatible con el actual precio de los combustibles, desmereciendo incluso el subsidio municipal.

Tuvo que ser la justicia la que les conmine a restablecer un servicio público cuya suspensión, sin importar los motivos, está prohibida por la ley.

El nuevo acuerdo que, según la alcaldesa, se sustentará en criterios técnicos y jurídicos, tiene como meta actualizar tarifas, evaluar costos operativos y proyectar la implementación de buses eléctricos.

En buena hora que la autoridad subrogante enarbole el diálogo; que los transportistas depongan una medida que, aunque la consideren justa, afecta a los usuarios del servicio.

Es oportuno exigir que los nuevos estudios se realicen lo más pronto posible. Se supone que los hará un ente cuya probidad técnica no estará en duda.

De esa forma, ojalá sea la alcaldesa la que, en su corta administración, ponga en conocimiento del Concejo Cantonal los resultados para su debate y aprobación.

Le será mucho más manejable la situación. Al no ser candidata, no está atada al cálculo electoral, sabiendo que un eventual alza de las tarifas quita votos y resta popularidad.

Tampoco será dable que la “papa caliente se la posponga dependiendo de quien será el nuevo alcalde, como para que se pringue las manos y vea cómo se las arregla; o lo peor, que no valide los estudios.

El asunto de la transportación urbana no puede limitarse a la indecisión del ejecutivo municipal, a las dubitaciones del Concejo Cantonal, peor a las presiones de los transportistas, que no siempre conducen sus unidades, además de ser dueños de taxis.

REM

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REDACCION EL MERCURIO