El gobierno de Perú nombró el domingo 6 de septiembre de 2026 por la noche a un nuevo jefe de la policía para dirigir la lucha contra el crimen organizado, uno de los principales desafíos de la presidenta derechista Keiko Fujimori.
La designación se produce un día después de que se decretara el estado de emergencia por 60 días en cinco cárceles de alta peligrosidad, lo que autoriza a los militares a encargarse junto a la policía del control externo de las prisiones.
«Queremos informar que se designará al general de la Policía Nacional Fredy López Mendoza para que reemplace en el cargo correspondiente al general (Óscar) Arriola», dijo el presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, en el Palacio de Gobierno, sede del Ejecutivo.
El anuncio fue transmitido por la televisora estatal y se hizo en presencia de los dos jefes policiales y del ministro del Interior, César Astudillo. Todos ellos se habían reunido previamente con la presidenta Fujimori.
«En los próximos días me relevaré en el cargo», acotó por su lado Arriola sin precisar fechas.
Con 34 millones de habitantes, Perú atraviesa por su peor crisis de seguridad desde el fin del conflicto armado interno (1980-2000).
Los homicidios pasaron de 1.000 en 2018 a 2.600 en 2025 y las denuncias por extorsión, de 3.200 a 26.500, según la estadística oficial.
Galarreta afirmó que «es momento de actuar con firmeza» contra el crimen organizado y «dotar a la policía de nuevas herramientas tecnológicas y de recursos».
Arriola asumió el cargo en septiembre de 2025 por un período de dos años. Su retiro ocurre 12 meses antes de cumplir su mandato.
En el poder desde hace poco más de un mes, Fujimori elevó el 28 de agosto al Legislativo un pedido de urgencia para decretar normas que le permitan combatir a las redes del crimen. AFP










