El conflicto entre Estados Unidos e Israel, en contra de Irán, sigue generando inestabilidad en los precios internacionales del petróleo y, como consecuencia, en los de los combustibles; se espera que los costos de las gasolinas y el diésel que regirán desde este 12 de abril del 2026 nuevamente se elevarán.
Oswaldo Erazo, secretario ejecutivo de la Cámara de Distribuidores de Derivados (Camddepe), señaló que, tomando en cuenta el sistema de bandas que rige en el país, que no permite elevar el precio de los combustibles en más del 5 % por mes, se espera que las gasolinas Extra y Ecopaís, así como el diésel, pasen a costar 14 centavos más por galón.
Esto significa que las gasolinas consideradas económicas pasarán de 2,89 dólares a 3,03 dólares el galón; mientras que el galón de diésel subirá de 2,83 dólares a 2.97 dólares.
En cuanto a la gasolina súper, en la que no se aplica el sistema de bandas y los precios están liberados al mercado internacional, en Camddepe consideran que el nuevo costo del galón que regirá hasta el 11 de mayo del 2026, superará los 4 dólares.
El aumento podría ser peor
El sistema de bandas que se aplica al precio de los combustibles en Ecuador, que evita que el costo suba más del 5 % y baje a menos del 10 %, ha impedido que en el país se implementen los precios internacionales de las gasolinas y del diésel.
En cuanto a las gasolinas, internacionalmente el costo supera los 4 dólares el galón y es lo que, sin el sistema de bandas, los ecuatorianos pararían por este combustible.
“En cuanto al diésel, el precio internacional marcó 200 dólares por barril, que es un costo cercano al del 2022, cuando estalló la guerra entre Ucrania y Rusia”, recalco Erazo. Tomando en cuenta este precio, el galón del diésel a nivel internacional llega a 4,76 dólares.
¿Cómo se cubre el aumento del costo?
Aunque el actual Gobierno eliminó los subsidios a las gasolinas y al diésel, la realidad es que, cuando los precios internacionales de estos combustibles se elevan en un porcentaje superior al que permite el sistema de bandas, es necesario volver a subvencionarlos.
Para el analista económico Javier Suárez, el problema radica en que el 80 % de los combustibles que se consumen en el país son importados, es decir, se compran a precio internacional, pero, no se puede recuperar el costo en la venta interna.
“El problema para el fisco es que el sistema de bandas le permite aumentar el precio cada mes en un máximo del 5 %, si el precio internacional de los combustibles se eleva más, la parte que no se puede subir se convierte en un nuevo subsidio que debe asumir el Estado”, afirmó Suárez.
Además, señaló el experto, todavía se mantienen ciertos subsidios, como el que se aplica al combustible que se usa en la generación eléctrica, que es “sumamente caro” y le significa al país más de 1 dólar por galón, el cual aumenta con el precio del petróleo.
Se mantiene compensación a los transportistas
El 31 de marzo del 2026 el Gobierno de Daniel Noboa emitió un decreto ejecutivo para aumentar un mes más al período durante el cual le pagará la compensación a los transportistas, la cual se entrega desde que se eliminó el subsidio al diésel.
Para Oswaldo Erazo, al mantener la compensación el Gobierno reconoce que, contrario a lo que en su momento afirmó, el diésel sí tiene precios inflacionarios e influye en los costos de transporte, de comercialización y de producción; por lo que se ve obligado mantener este pago a los transportistas.
“El Gobierno está en una encrucijada, entre subsidiar o trasladar el precio al consumidor final y que aumenten los pasajes y los costos del transporte de los productos; ya no es una decisión técnica, sino política”, afirmó Erazo.
Sube el petróleo, pero, el beneficio es parcial
Mientras en el Presupuesto General del Estado se estableció un precio del barril del petróleo de 53 dólares, en el último mes ha superado los 110 dólares y en promedio se ha ubicado en 91 dólares; si el precio se mantiene al alza, según el economista Javier Suárez, le dejará al país una ganancia de 1.600 millones de dólares adicionales en este año.
Pero, las noticias no son del todo positivas, pues, aunque hay mayor ingreso por el aumento del precio del petróleo, el país también debe gastar más en la compra de las gasolinas y el diésel, cuyos costos por lo general se elevan por encima del precio del barril del petróleo.
“La compensación a los transportistas le costará al país 350 millones de dólares; si a esto se suman los subsidios que se mantienen y los costos adicionales por el aumento del precio internacional, se bordea los 900 millones de dólares, con esto, el ingreso petrolero se reduce drásticamente”, afirmó Suárez.
La ganancia petrolera, recalcó el experto, difícilmente será aprovechada por los ciudadanos, pues el Gobierno seguramente la empleará para reducir las necesidades de adquirir nueva deuda y para cubrir los gastos, pero, no alcanzará para hacer nuevas obras públicas.











