Pichincha y Guayas enfrentan los primeros apagones

El 13 y 14 de septiembre se produjo una serie de apagones en cantones de Pichincha (principalmente Quito) y Guayas, los usuarios reportaron cortes imprevistos de electricidad que duraron pocos minutos, en algunos casos, pero, llegaron hasta las dos horas en otros sectores.

En Quito, usuarios denunciaron cortes de energía en barrios de todos los sectores; de igual forma, se interrumpió el servicio en domicilios de los valles, como Sangolquí y Cumbayá.

La respuesta que recibieron algunos ciudadanos, por parte de la Empresa Eléctrica Quito, ante las quejas por los cortes de energía, fue que se trataba de un daño en el sector, que estaba siendo atendido; sin embargo, la entidad no se pronunció ante los cortes generalizados.

Cortes para precautelar Coca Codo

El caudal que alimenta la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair se incrementó drásticamente, ante la presencia de lluvias en el sector, esto acarreó sedimentos, los cuales pueden dañar las turbinas, lo que obligó a reducir la captación del agua y por tanto, suspender la generación eléctrica, para salvaguardar las instalaciones.

Ante lo sucedido en Coca Codo Sinclair, la mañana del 14 de septiembre del 2026 el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) les dispuso a la Empresa Eléctrica Quito y a la Corporación Nacional de Electricidad (Guayaquil) que realicen desconexiones emergentes para proteger la hidroeléctrica.

Para Alejandro Jaya, experto energético, puntualizó que los cortes de electricidad que se realizaron el fin de semana y el 14 de septiembre responden a una minicrisis de potencia, no de falta de energía.

Esto se produce porque hidroeléctricas como Coca Codo, que no tienen embalse, puede en solo una hora pasar de producir 300 a 800 MW, por el aumento de la del caudal, pero, de igual forma, pueden salir de operación de forma inmediata, dejándole al país sin posibilidad de entregar energía suficiente.

Desgate de las hidroeléctricas

Como parte de las acciones para responder a la demanda de energía, en el país se activaron las hidroeléctricas, por ejemplo, Jaya explicó que desde la mañana del 14 de septiembre se dio un uso excesivo de Minas San Francisco, se gastó más de dos metros del embalse, consumiendo en un día lo que le correspondía preservar para las horas pico de toda la semana.

Adicionalmente, según los datos públicos del Cenace, la salida de Coca Codo Sinclair obligó al uso del embalse de Mazar que, entre el domingo y lunes se redujo en 1,1 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.), ubicándose en 2.140 m s. n. m.

Cabe recalcar que la reducción del embalse de Mazar solo se aceleró, pues se ha venido reduciendo desde principios de septiembre, debido el inicio del estiaje, que ha reducido el ingreso de agua.

Actualmente el nivel está a 12 metros por debajo del máximo, pero, para llegar a niveles críticos, en los que en anteriores períodos se han producido cortes de energía, Mazar deberá ubicarse en 2.115 m s. n. m.

La salida de Colombia

Cortes como los que se vivieron en Pichincha y Guayas, para Alejandro Jaya, no se habrían producido si Ecuador contase con la electricidad que hasta el 7 de septiembre del 2026 le vendió Colombia y cuya compra se suspendió por los altos costos a los que se la estaba comercializando.

Mientras el 5 de agosto pasado, cuando Colombia retomó la venta de energía a Ecuador, tras una disputa política, le vendía la energía a 33 centavos por kWh; desde el 7 de septiembre se llegó a un promedio 88 centavos el kWh, llegado incluso a pagar 2,41 dólares el kWh.

Este aumento de precio se generó debido a que el Gobierno colombiano, en su afán de precautelar sus embalses, ante la llegada del fenómeno de El Niño, les prohibió a sus operadores comercializar la energía proveniente de hidroeléctricas, quedando disponible la electricidad más cara, la termoeléctrica.

Las esperanzas en el sector privado

El Gobierno emprendió un nuevo programa de autogeneración voluntaria de energía por parte de las grandes industrias y los centros comerciales que operan en el país, el cual entró en operación a mediados de agosto del 2026.

El plan tiene como objetivo el reducir el consumo de electricidad por parte de este segmento, principalmente en las horas pico, incluso, en algunos casos, los generadores eléctricos de las empresas producen más energía de la que utilizan, el excedente lo venden al Estado.

Según Alejandro Jaya, experto energético, se estima que desde el 2024, cuando el país enfrentó cortes de energía de hasta 14 horas, la mayoría de las empresas e industrias adquirieron generadores de energía, los cuales producirían aproximadamente 600 MW.

Con este nivel de energía, según el experto, el país solventaría la compra a Colombia e incluso podría prescindir de las barcazas, pero, la decisión de exigir la autogeneración se la debe tomar inmediatamente, antes de que el país se quede sin el embalse de Mazar.

Andrea Salazar

Andrea Salazar

Periodista multimedia especializada en temas políticos, judiciales, económicos y de migración con enfoque nacional.