Desde el 1 de febrero del 2026, que comenzó a regir la tasa de seguridad, con la que el Gobierno de Ecuador le impuso el 30 % de arancel a los productos colombianos, el comercio de libros que llegaban de Colombia terminó y ahora las librerías ecuatorianas se ingenian para traer los textos, lo que genera escasez y mayor costo.
Andrea Regalado, responsable de Comunicación de Editorial Planeta, señaló que el intercambio comercial con Colombia se terminó en enero, desde entonces, con un arancel del 30 % que rige desde febrero, el negocio dejó de ser rentable; posteriormente, cuando la tasa se elevó al 50 % y actualmente con el 100 % el tema ya no es motivo de análisis para esta empresa, pues, simplemente ya no se trae libros de este país.
Sin respuesta del Gobierno
Regalado señaló que, basados en el ofrecimiento de las autoridades gubernamentales, creyeron que la medida sería provisional, por lo que decidieron esperar para tomar decisiones, sin embargo, han pasado tres meses y la situación no ha cambiado.
“Nos reunimos con la viceministra, nos dijo que no nos preocupemos, que es un problema que se está solucionando, que ya nos avisará con tiempo, que no vamos a tener problema de disponibilidad de libros, pero, no ha sido así, el stock se está agotando y los precios de importación se han incrementado”, afirmó la representante de Planeta.
Fabián Luzuriaga, presidente de la Cámara del Libro, informó que con el Gobierno han mantenido varias reuniones, la última hace tres semanas, con el objetivo de que se respete la protección que la ley le brinda a este producto, el cual, por ser un bien cultural, no debe pagar ningún tipo de arancel o impuesto, sin embargo, no han obtenido respuestas.
Aunque por el momento Luzuriaga señaló que no tuvieron problema para abastecer a los alumnos del régimen Costa, es muy probable que no pase lo mismo con los de la Sierra, pues en Colombia se imprimen varios textos escolares de Norma y Santillana.
Consultamos con el Viceministerio de Cultura sobre los resultados de las reuniones que han mantenido con los representantes de las librerías, pero, hasta el cierre de esta edición no recibimos ninguna respuesta.
No existe un sustituto natural
Traer los libros de Colombia, por la cercanía y los costos, les permitía a las librerías en Ecuador tener precios asequibles al mercado, por eso, cuando se impuso la tasa de seguridad, el comercio simplemente se suspendió, pues seguir trayendo los textos significaba elevar el costo al consumidor.
Desde entonces, los comerciantes de libros han emprendido la misión de buscar otros mercados, pero, Fabián Luzuriaga recalcó que no existe un sustituto natural en este caso, pues ningún país ofrece costos menores a los de Colombia y el traslado siempre cuesta más, por la distancia.
“Los distribuidores se ven obligados a buscar mercados alternativos, como el caso de Argentina, México, España, Estados Unidos y Perú; pero, ninguno vende más barato que Colombia y el flete cuesta más, esto ya ha encarecido los libros por lo menos en un 20 %”, señaló el representante de la Cámara del Libro.
Adicionalmente, señaló Luzuriaga, en Ecuador han comenzado a escasear las novedades, es decir, los nuevos títulos que sacan las editoriales, los cuales, no están llegando a Ecuador o por lo menos tardan más.
Desde Editorial Planeta, aunque esto implica un mayor costo, han comenzado a triangular el traslado de los libros, primero se los envía a Perú y luego se los trae a Ecuador.
Una industria que florece
Dentro de las dificultades que ha traído la tasa de seguridad al comercio de los libros en Ecuador, Leonardo Valencia, docente y uno de los organizadores de la Feria del Libro Académico en la Universidad Andina, resaltó que, en el país, por primera vez en mucho tiempo, se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de recuperar la industria de impresión de textos.
“Para la mayoría de los editores en el país el problema es el precio del papel, que en Ecuador es muy elevado; porque aquí se edita muy bien, se diseña muy bien, pero, se necesita que se den facilidades, para que la industria editorial ecuatoriana crezca en medio de esta coyuntura, en la que traer de Colombia se volvió una dificultad”, afirmó Valencia.
Desde la Cámara del Libro, Fabián Luzuriaga coincide en que la posibilidad de imprimir los textos en Ecuador se ha convertido en un tema de análisis, incluso con los costos que implica, pues al momento resulta más conveniente que traerlos de otro país que no sea Colombia.



