Fausto Cardoso: debemos limar diferencias entre campo y ciudad

Quimsacocha y 16S
Fausto Cardoso Martínez reflexiona sobre el 16S, la defensa del agua y la relación histórica de Cuenca con sus ríos y territorios. / El Mercurio

Quimsacocha, el agua, la relación entre campo y ciudad y la movilización del 16 de septiembre de 2025 (16S) forman parte de una conversación que ha marcado a Cuenca y a la región austral del Ecuador. En diálogo con El Mercurio, Fausto Cardoso Martínez, autor del libro «16-S. La Marcha del Quinto Río», aborda la importancia de los ríos, el territorio y la participación ciudadana frente a los proyectos mineros.

Historia personal muy cercana entre campo y ciudad

– ¿Cómo nació su relación con la naturaleza?

Desde niño tuve una relación cercana con los ríos. Con mis padres disfrutábamos del Tomebamba y del Santa Bárbara, y luego, con amigos, recorríamos el Yanuncay por Barabón y San Joaquín. Vivo 30 años a orillas del río Tarqui. Los ríos estaban al alcance de los cuencanos y esa relación era tan cotidiana que no éramos conscientes de ella.

– ¿Qué representa hoy Quimsacocha para usted?

Durante mis primeros años en radio, comencé a hablar de la minería en Quimsacocha, pero para mí, era un asunto abstracto, lejano. Aunque conversé sobre el sitio con muchas personas, fui por primera vez hace un año. Al conocer el lugar descubrí que es parte del Nudo del Cajas su geología se originaba en una antigua caldera de un enorme volcán colapsado. Eso me llevó a revisar estudios científicos y comprender mejor su importancia.

– ¿Qué provocó la movilización del 16S?

El detonante fue saber que la explotación minera en Quimsacocha era inminente. En 2025 se conoció que la empresa Dundee Precious Metals (DPM) había obtenido la licencia ambiental. Técnicos, comuneros, campesinos y personas que habían estudiado el lugar llevaban décadas advirtiendo sobre ese riesgo. La sociedad cuencana entendió que ya no era una posibilidad lejana y se movilizó el 16 de septiembre de 2025.

– ¿Qué descubrió Cuenca sobre sí misma?

Me emocionó ver juntos a la ciudad y al campo. En trabajos de la Universidad de Cuenca conocí comunidades como Susudel (cantón Oña), donde existe una organización participativa que permite tomar decisiones colectivas. Esa experiencia también me mostró las diferencias históricas entre campo y ciudad y ciertos rasgos racistas que todavía persisten. La marcha permitió que ambos sectores estuvieran juntos.

El riesgo de perder el agua nos unió

Fausto Cardoso Martínez publicó este 15 de septiembre de 2026 su libro intitulado «16-S. La Marcha del Quinto Río», en el local de Sodilibro. / El Mercurio

– ¿Qué unió a personas tan distintas?

El riesgo de perder el agua. Los campesinos ya sufrían esa amenaza y la población urbana comprendió que también estaba en juego el agua de Cuenca. Dos de sus cuatro ríos están comprometidos por el proyecto minero, uno fundamental para el agua potable (Yanuncay) y otro para los suelos, la producción y el ganado (Tarqui). Por eso, todas las expresiones de la marcha estuvieron relacionadas con el agua.

– ¿Qué fue más importante, defender el agua o demostrar la capacidad ciudadana?

Las dos cosas. La defensa del agua requirió una comunidad urbano-rural organizada, capaz de decir al Gobierno que este territorio austral tiene otra visión del desarrollo, una que puede ser menos rápida y menos impactante, pero más sostenible. También quedó claro que nuestra relación con el agua, las montañas y el paisaje ha contribuido a formar la sociedad cuencana y andina.

– ¿Qué cambia al dejar de ver la naturaleza solo como un recurso?

Es fundamental reconocer que nuestra sociedad también está construida culturalmente por el agua. Los grandes mitos de origen de la cultura cañari están relacionados con ella. No se trata únicamente del agua del grifo, sino de una relación histórica que ha influido en nuestra forma de vivir y comprender el territorio.

– ¿Qué les diría hoy a quienes participaron en la marcha?

Que me sentí orgulloso de ser cuencano. Demostramos que podemos hacer algo extraordinario. El tema no está cerrado y debemos seguir insistiendo y proponiendo creativamente. También debemos limar las diferencias entre campo y ciudad, mirarnos de manera más horizontal y trabajar con mayor profundidad por el desarrollo rural.

– ¿Qué quisiera que sus nietos comprendieran sobre el 16S?

Quimsacocha no es solo un episodio cuencano, ecuatoriano ni latinoamericano. Es un asunto universal porque nos obliga a pensar en el futuro de las generaciones que vienen. Debemos reconocer nuestras diferencias, valorar nuestras propias culturas y aprender a vivir de manera sostenible con el territorio que habitamos. (I)

AUDIO: Entrevista con Fausto Cardoso Martínez

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Diego Montalván

Diego Montalván

Editor general. Magíster en Comunicación Estratégica Digital, 21 años en medios impresos, especialista en edición periodística y autor de artículo científico en Media Education (Italia).