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Rol de la nutrición en la prevención y recuperación del COVID-19

Young Woman Cooking delicious food in the kitchen and wearing face protection mask to anti saliva, cough. Stay at home during the COVID-19 self-quarantine 14 days.

El incremento acelerado de casos de COVID-19 hace necesario reforzar las medidas de prevención, en donde la alimentación tiene un rol clave tanto para fortalecer el sistema inmunológico como para la recuperación de los pacientes. “Alimentarse de manera saludable siempre es fundamental para mantenerse sanos, ya que provee de los nutrientes que necesita el organismo para su correcto funcionamiento y para defenderse de virus o bacterias; más ahora en esta pandemia, es de vital importancia llevar un plan nutricional adecuado y enfocado a fortalecer el sistema inmune”, recomienda Estefanía Arias, Doctora de Medicity.

En este contexto, la experta de Medicity brinda pautas importantes en torno a la nutrición en la prevención y recuperación del COVID-19.

  • Privilegiar el consumo de alimentos antioxidantes:

Son aquellos que contienen nutrientes y componentes naturales esenciales que tienen la capacidad de captar y neutralizar los radicales libres (sustancias muy oxidantes que dañan las células y el ADN), mismos que se generan durante el proceso de digestión y por la exposición al sol (rayos UVA). Estos nutrientes son los minerales y las vitaminas antioxidantes como: selenio, zinc, vitamina B2 o vitamina C.

¿Cómo ayudan los alimentos antioxidantes al sistema inmunológico? Cuando el organismo se enfrenta a algún virus o infección produce gran cantidad de radicales libres como mecanismo de defensa; es así que los alimentos antioxidantes son necesarios para regular estas reacciones y evitar que se produzcan daños en las células sanas.

Entre los alimentos ricos en zinc constan huevo, crustáceos, hígado; en vitamina B2 se encuentran los productos lácteos, huevos, hortalizas de hoja verdes, carnes magras, legumbres y nueces; en vitamina C, las frutas cítricas como naranjas y toronjas, pimientos rojos y verdes, kiwi, brócoli, fresas, melón.

  • Aumentar el consumo de frutas:

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) recomienda tomar al menos 5 raciones entre frutas y hortalizas al día para mantener un sistema inmunológico fuerte.  Al menos 3 raciones de frutas al día y 2 de hortalizas es el consejo para toda la población, y para las personas con COVID-19 con sintomatología leve en el domicilio.

  • Alimentación equilibrada:

Es importante incluir todos los grupos de alimentos, ya que cada uno tiene un rol dentro de la salud de las personas mediante los nutrientes que aportan al organismo, es así que la alimentación debe ser variada, en suficientes cantidades y saludable. También, es necesario reducir el consumo de grasas saturadas, azúcares simples y sal. Es así que, un plan nutricional adecuado y equilibrado debe incorporar vitaminas, minerales, proteínas, ácidos grasos monoinsaturados, carbohidratos complejos, proteínas de alta calidad y alimentos ricos en probióticos. Todo esto acompañado de una adecuada hidratación.

  • Apoyarse de probióticos y prebiótico:

Los probióticos son bacterias “buenas” que estimulan las funciones protectoras del tracto digestivo y que también son conocidos como bioterapéuticos, bioprotectores o bio profilácticos. Ayudan a prevenir las infecciones gastrointestinales y tienen un efecto estimulador del sistema inmune. Por su parte, los prebióticos son sustancias no digeribles, generalmente azúcares, que favorecen el crecimiento o estimulan a ciertos microorganismos de la microbiota intestinal. Es decir, ayudan al incremento de bacterias beneficiosas intestinales, mejorando la retención y absorción de minerales y disminuyendo la proliferación de patógenos.

La incorporación de estas recomendaciones en el estilo de vida actual son imprescindibles para favorecer a la salud de toda la familia. Son fáciles de aplicar y únicamente se requiere de disciplina y voluntad. “Una vez que las personas empiezan a ver los efectos de llevar una alimentación saludable, no solo para estar más fuertes para enfrentar el COVID-19 de mejor manera, estos hábitos se pueden convertir en una manera de vida que trae no solo beneficios a la salud, sino también al estado físico y emocional de las personas, se sienten más livianas, con mayor energía, con menos tensión, entre otros”, explicó Estefanía Arias, Doctora de Medicity. 

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