Una advertencia global

CON SABOR A MORALEJA

Quien crea que EE.UU. intervino Venezuela por petróleo, no ha entendido nada. El 3 de enero del 2026 se dio una respuesta frente a una amenaza compuesta por tres potencias hostiles: China, Irán y Rusia, más Cuba, que operan en conjunto dentro del mismo territorio.

China aseguraba el control de minerales estratégicos para sistemas de telecomunicaciones y armamento. Irán instaló plantas de drones ofensivos capaces de alcanzar Florida desde el Caribe. Rusia desplegó sistemas de radares y escudos antiaéreos. Cuba, desde hace años, infiltró el aparato militar venezolano convirtiéndose en el centro del contraespionaje y la represión política. Esto es una “arquitectura de guerra”.

Si un país adversario controla los minerales, otro produce misiles y otro provee la inteligencia, ya existe una amenaza. No importa si hay declaración de guerra. Importa que hay capacidad instalada. La captura de Maduro fue neutralización.

Se golpearon centros de telecomunicaciones y se desmanteló una infraestructura de agresión silenciosa de drones y radares diseñada para operar con propósitos claros. Esto no fue por petróleo. Venezuela era un satélite funcional de cuatro potencias enemigas.

El hemisferio occidental no debe ser zona de operación para regímenes hostiles coordinados desde Asia o el Caribe comunista. Cuba no era un espectador. Soldados cubanos eran los encargados de cuidar a Maduro. Y eso lo sabía el Pentágono desde hace años.

Esta fue una advertencia global y su mensaje fue: “No ensamblen amenazas en nuestra región. Las desmantelamos antes de que disparen”. 

En menos de un año Trump ha provocado un cambio radical en las posiciones de varias regiones del mundo. Maduro está preso en Nueva York y Venezuela ya no va a mandar petróleo a Cuba. Esto significa que Díaz-Canel está maniatado.

EE.UU. va a usar el petróleo venezolano para tirar abajo el precio mundial y afectar a Rusia, cuyo primer producto de exportación es el petróleo. Eso terminaría el problema de Ucrania y daría el golpe final a la endeble economía de Irán. Con Rusia e Irán fuera del juego, Israel podrá respirar tranquilo. Finalmente, queda Cuba, que sin la ayuda de Rusia e Irán no tendrá fondos ni para importar petróleo más barato. Es un dominó cuya primera ficha sería Maduro, luego Putin y los Ayatolas y, por último, Cuba.

Es muy importante diferenciar que EE.UU. no atacó a Venezuela, ni capturó a su presidente. Atacó a su CARTEL y se llevaron a su JEFE.

Amárrense los cinturones que esto recién empieza… (O)

Lcda. Bridget Gibbs

Lcda. Bridget Gibbs

Periodista y escritora. Norteamericana de nacimiento, pero cuencana de corazón. Radicada en Cuenca desde hace 45 años. Lleva una década colaborando con la página editorial de El Mercurio.
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